El inhalación del mineral fibroso puede provocar enfermedades irreversibles de pulmón
Sanidad controlará la salud de 76 leoneses expuestos al amianto
En la campaña colaboran empresas y sindicatos para asesosar a los trabajadores
Una buena protección durante el trabajo es la mejor prevención para no contraer la enfermedad
Un total de 76 leoneses que trabajan o han trabajado en contacto con el amianto recibirán en los próximos días una carta del servicio de Sanidad de la Junta de Castilla y León para que acudan a las consultas programadas para vigilar su salud. El plan, puesto en marcha a finales de año, pretende informar y asesorar a los trabajadores, empresas, entidades colaboradoras y personas, tanto en activo como jubilados, expuestos en su empleo a este mineral que puede llevar a provocar cáncer de pulmón. La campaña ha contado con la colaboración de las empresas y los sindicatos. El primer paso del plan ha sido identificar al posible grupo de riesgo. Los trabajadores recibirán una carta que les indicará el día y la hora a la que deben acudir a la consulta médica que valorará su estado de salud y prescribirá los análisis médicos necesarios. Este control permitirá ofrecer una vigilancia continua del trabajador, aunque en el momento del reconocimiento no padezca ningún síntoma. «El objetivo es que si aparecen síntomas de enfermedades, como el cáncer de pulmón, pueda aplicarse un tratamiento inmediato», dice el responsable de la Junta, Santiago Travieso. El amianto es un mineral fibroso de origen natural, incombustible y que se puede separar en filamentos. Las fibras del amianto son fuertes, duraderas y resistentes al calor y al fuego, por estas razones se han utilizado en las últimas décadas ampliamente en actividaddes muy diversas, como en la construcción, operaciones de demolición, mantenimiento y reparación de edificios, fabricación de filtros, industria del cartonaje, recubrimientos de tuberías, calderas y hornos, tintorería industrial, astilleros, industria textil, tratamiento y destrucción de residuos con amianto, zapatas de freno, embragues, transportes... El peligro La principal vía de entrada del amianto es la vía respiratoria. Las fibras de amianto, debido a sus características aerodinámicas, pequeño tamaño y forma alargada, pueden permanecer en suspensión en el aire el tiempo suficiente para que representen un riesgo respiratorio. Igualmente, pueden adherirse a la ropa y a la piel y desprenderse posteriormente con el consiguiente riesgo de inhalación. La exposición al amianto puede ocasionar tres tipos de enfermedades irreversibles, cáncer de pulmón, mesotelioma maligno y asbestiosis. El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte relacionada con el amianto en los pacientes expuestos. El mesotelioma maligno es el cáncer de la célula mesotelial, y afecta a la pleura y al peritoneo en el 80% y 20% de los casos, respectivamente. Se suele producir en personas que han estado expuestas de forma laboral al amianto al menos 30 años antes, aunque en ocasiones se ha desarrollado en personas con exposiciones muy leves. La Enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación de fibras de amianto es la asbestosis. Las fibras penetran en los pulmones e irritan el tejido pulmonar, lo inflaman y provocan, a cabo de unos años, una fibrosis pulmonar (engrosamiento y cicatrización del tejido pulmonar).