jueves 6/5/21
Luciano Díez Díez | Presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de León y Presidente del Consejo de Colegios Veterinarios de Castilla y León

Sobre ecosistemas y hacia una única salud

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Luciano Díez Díez

Hay episodios que se graban a fuego en la mente colectiva, que se cuelan por derecho propio en los libros de Historia y cambian el rumbo de los acontecimientos de forma irremediable. Las pandemias forman parte de ese relato imprescindible que compone la historia de la Humanidad. Avanzan sigilosas, someten a su rival sin apenas tiempo de reacción y convierten en desafío sanitario todo lo que tocan.

Pocos imaginaron que esas plagas casi bíblicas fueran a instalarse sin permiso en nuestro siglo XXI, el de los avances tecnológicos, los desastres ecológicos y la vida saludable. Pero ahí estaba acechándonos. El covid-19 llegó a nuestras vidas, arrasó nuestra falsa sensación de seguridad como civilización y nos puso delante la foto fija de lo que somos, seres vulnerables.

Cuando las vacunas consigan domar esta pandemia, el goteo incesante de fallecidos en todo el planeta nos tiene que llevar a realizar un ejercicio histórico de revisión de nuestros cimientos como sociedad. Debemos amanecer en un nuevo escenario radicalmente diferente que nos permita actuar a tiempo ante crisis sanitarias como la que estamos viviendo.

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Son muchos los hombres de ciencia que en todo el mundo están aportando su visión de lo ocurrido. De lo que hacer y de lo que nunca repetir. Y, sin duda, la profesión veterinaria también invita a la sociedad a una catarsis para continuar el camino. Somos una profesión tan antigua como la Humanidad misma. En el Código de Hammurabi (2.000 a de C) ya se encuentran referencias sobre el cuidado de los animales, con un especial apunte a los «médicos de bueyes». También en el antiguo Egipto, Grecia y la India se diferenciaban ya las especialidades de hipiátrica, buiátrica y cincátrica para referirse a los cuidados de caballos, vacas y perros respectivamente. En España, desde finales de la Edad Media y hasta el siglo XVIII, quienes cuidaban a los animales eran los albéitares. También surgieron los veterinarios castrenses, encargados de los animales de los ejércitos. Después llegaría la primera Escuela de Veterinaria, en 1792. Más de un siglo después, el plan de estudios se enriquece con nuevas materias: bacteriología, parasitología e inspección de carnes y alimentos. De la mano de Gordón Ordás se incorpora la genética, la higiene, la industrialización de los productos ganaderos y de las industrias lácteas y cárnicas. Todo ello hasta llegar a nuestros días. Una profesión milenaria, que se desdobla en numerosas facetas y que sólo en la provincia de León reúne a más de 1.000 colegiados en una institución histórica fundada en 1908.

Debemos amanecer en un nuevo escenario radicalmente diferente que nos permita actuar a tiempo ante crisis sanitarias como la que estamos viviendo

Pasan los años, los siglos, pero es llamativo que aquella máxima que forma parte de nuestro escudo y es lema de nuestra profesión siga tan vigente, más aún en tiempos de pandemia: «Hygia pecoris, salus populi» («La salud del ganado es la salud del pueblo»).

Estamos enfrentándonos a una zoonosis, como lo son cerca de un 60% del conjunto de las enfermedades infecciosas humanas. Lo advierten las organizaciones internacionales: el 75% de los patógenos emergentes se derivan de los animales. Los coronavirus, con más de 550 especies conocidas, sólo 7 de ellas humanas, tienen una alta variabilidad genética.

El brote de influenza aviar fue el primer toque de atención. Y seguirán produciéndose. Esto nos tiene que recordar que sólo existe una salud: la salud de animales y humanos así como el medio ambiente que compartimos están conectados entre sí y las acciones que se toman con unos repercuten al resto de la cadena.

Por eso, debemos cesar el hostigamiento a nuestro planeta, no debemos invadir sus espacios naturales y sus animales silvestres. Porque al final, la naturaleza agredida se revela y gestiona nuevos virus emergentes, cada vez más frecuentes y virulentos. Las facilidades que estamos dando al salto interespecie de virus traerá consigo nuevas pandemias. Es vital que pongamos coto a las agresiones humanas a los ecosistemas y establezcamos una vigilancia para detectar de forma precoz a los nuevos invasores y adelantarnos a los acontecimientos.

Para avanzar en la dirección correcta, hay que hacer mucha autocrítica y mejorar las políticas sanitarias.

El control de las zoonosis, la lucha contra las resistencias a los antibióticos y la inocuidad de los alimentos son esferas de trabajo que deben presidir las políticas de promoción de la salud y prevención de las enfermedades.

Es necesario reforzar los presupuestos en salud pública y mejorar las redes de vigilancia epidemiológica, incorporando todos los indicadores de salud disponibles. Y lo más importante quizá, por tratarse de un punto de partida: debemos imbuir a todo el Sistema de salud de políticas basadas en el concepto one health (una sola salud). Debemos aumentar la comunicación y el enfoque multisectorial en el cuidado de la salud de las personas, los animales y el medio ambiente.

Solo así tendremos más oportunidades como sociedad de salir adelante ante crisis sanitarias como la que estamos viviendo. Los medios de comunicación tienen ante sí uno de los grandes retos postpandemia: reclamar desde sus tribunas que mejoren los protocolos, que se escuche a la naturaleza, a nuestros ecosistemas, que se avance en salud pública y se refuercen las inversiones en investigación, salud y ciencia.

Estamos seguros de que DIARIO DE LEÓN, desde la atalaya de sus 115 años, nos seguirá acompañando en este viaje lleno de retos y dificultades. Enhorabuena por el camino recorrido y nuestros mejores deseos para que podáis seguir relatando con acierto lo que está por venir.

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