Diario de León

Estefanía Trobajo

«No renuncio a mi objetivo, este año necesito descansar»

Estefanía Trobajo se quedó parapléjica por un accidente con el caballo. La búsqueda de soluciones para mejorar su calidad de vida la llevó a organizar un espectáculo ecuestre. Su lucha continúa y, tras un año de descanso, estudia nuevas opciones.

Estefanía Trobajo.

Estefanía Trobajo.Fernando Otero Perandones

León

Creado:

Actualizado:

Estefanía Trobajo tenía 31 años cuando hace ocho un accidente con un caballo le provocó una lesión medular que la dejó parapléjica. Montaba habitualmente a su yegua Cohimbra, pero aquel 3 de mayo la tenía en el picadero y decidió acudir a clases de equitación con otro caballo. «Se rompió el estribo y se vino contra mí. Me rompió una vértebra, cinco costillas y me provocó un neumotórax. La vértebra tocó la médula y me caí al suelo. En ese momento supe que algo grave pasaba. Sentí el crack en mi espalda. Le dije que no me tocaran y llamaran a una ambulancia. Me hicieron los primeros protocolos y allí mismo, antes de trasladarme, me dijeron que era una paraplejía». Estefanía es nutricionista y está familiarizada con los temas de salud y entrenamiento personal.

«Me trasladaron al Hospital de León, me descomprimieron la médula y me derivaron al doctor Mostaza, que me operó. Sin esa operación no tendría ni calidad de vida en la silla de ruedas».

El primer año tras el accidente lo pasó en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. «El protocolo de actuación fue impecable. Tuve el accidente el 3 de mayo y el 19 ya estaba en Toledo».

Su lesión «no es al uso». Durante el primer año notó la mejoría y ahora tiene cierto control sobre su cuerpo. Por eso no se da por vencida. En su búsqueda de nuevos tratamientos y posibilidades encontró un método de electroestimulación que se comercializa en Tailandia y México, y que en Europa se realiza hace años con carácter experimental. «Consiste en un estimulador epidural que puentea la lesión, es como si remapeara tu cerebro. Es un dispositivo que es como un bipestador interno que cuando tocas el mando las piernas se ponen rígidas. Nunca consigue una marcha fluida y tengo claro que mi vida seguirá ligada a la silla de ruedas».

El tratamiento cuesta 150.000 euros. «A mí no me gusta pedir dinero, ni hacer campañas para recaudar fondos. Así que decidí ofrecer algo a cambio». Y surgió la idea de un espectáculo ecuestre. León vive la libertad fue un éxito el primer año. Acudieron 6.000 personas y se recaudaron 50.000 euros. «El segundo año fue peor, coincidió con otras convocatorias que había ese día en León. Duplicamos los gastos y no vino tanta gente, pero recibí mucho apoyo y estoy muy agradecida. Organizar un evento como León vive la libertad me conlleva mucho desgaste emocional, por eso este año voy a descansar. No renuncio a mi objetivo y el año que viene valoraré todas las alternativas posibles». Los 50.000 euros recaudados con la primer espectáculo están en la Fundación Fundavida. «Se puede comprobar y auditoriar. Estoy mu agradecida a León por todo el apoyo que he recibido».

En su experiencia vital tiene el apoyo incondicional de su pareja, Dámaso, que la ha acompañado en todo el proceso, y el «pilar fundamental» de su hermana Andrea. «Hemos recorrido el mundo juntos. En la silla he tenido un montón de aventuras. Esta experiencia te hace relativizar los problemas y afrontar las cosas de forma positiva y realista. Mi bastón fundamental es el amor que tengo a mi alrededor. Mis amigos siempre han estado conmigo»

tracking