viernes 14/8/20
La última del Diario

Abrazo postal a los abuelos

Niños y niñas del Club Deportivo Sport del Bernesga envían misivas de ánimo a los mayores de la residencia Los Rosales de Carbajal de la Legua, libre de Covid
Personas mayores de Los Rosales aplauden tras de la ventana. Ana, una de las niñas del club y la carta de Yeray a su ‘abuela’ Tina. DL
Personas mayores de Los Rosales aplauden tras de la ventana. Ana, una de las niñas del club y la carta de Yeray a su ‘abuela’ Tina. DL

En la residencia Los Rosales de Carbajal de la Legua no entró el Covid-19. Con apenas 20 mascarillas quirúrgicas cuando empezó la pandemia, la solidaridad del colegio Carmelitas y sus profesoras de Infantil, que confeccionaron las primeras Epis caseras, fue uno de los primeros gestos de ayuda que han recibido. Después llegó el gel hidroalcohólico del IES Juan del Enzina y hasta los dulces de Pastelería Dulcinea hicieron más llevadero el miedo que tanto residentes como profesionales han vivido en estos tres largos meses sin visitas ni abrazos.

Cuenta la directora, María Machío Joven, que la agrupación de Protección Civil de Sariegos ha sido otro pilar emocional que les ha sustentado. Traían mensajes del alcalde y todo el material que iba llegando. La soledad, sin visitas desde el 5 abrazo, se hacía más llevadera. Un día llegaron con un pen drive lleno de cartas que la directora imprimió a todo color, con los nombres propios de los 45 residentes de Los Rosales. No lo podían creer. Detrás de los abrazos y de los dibujos de flores, corazones y arcoíris estaban niños y niñas que expresaban sus mismos deseos y anhelos. Hola Tina: Me llamo Yeray, no te conozco pero deseo como tú que esto se acabe pronto...»; Chema, «¿Qué tal estás?... Solo quiero decirte que mucho ánimo y que no te pongas triste porque esto se acabará muy pronto y podrás volver a ver y abrazar a los tuyos...».

Niñas y niños del Club Deportivo Sport del Bernesga son los protagonistas de esta historia de lazos intergeneracionales estrechados en plena pandemia como un abrazo de las generaciones más jóvenes a los mayores. Los abuelos y abuelas pudieron ver sus caras en los vídeos que les grabaron. «Les dieron una alegría grandísima. Les hicieron sentir parte del pueblo, estaban emocionados», afirma la directora. El centro, que apenas llevaba un año abierto cuando el Covid-19 se convirtió en una amenaza a combatir, destaca el apoyo recibido del Ayuntamiento de Sariegos y de la población, como también la entrega de las auxiliares, las mujeres que se ocupan directamente de los cuidados, y todo el equipo profesional.

«Lo hemos pasado muy mal, todos teníamos miedo y casi no hemos visto a nuestras familias para evitar contagiar a los abuelos», remarca. El virus no ha entrado en Los Rosales, pero todo el pueblo, desde el alcalde hasta los más pequeños, les han contagiado de alegría y cariño. Cuando todo pase podrán verse las caras.

Abrazo postal a los abuelos
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