Diario de León

La botica de Cervantes

Cervantes tenía «grandes conocimientos» de botica adquiridos de su padre, que fue cirujano barbero y que, a su vez, los tomó de su abuelo materno, Juan Díaz de Torreblanca, que fue un conocido médico cordobés; y todo ello lo plasmó en El Quijote.

Figura del Quijote en una librería de Panamá

Figura del Quijote en una librería de Panamá

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León

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lidia yanel

El investigador cervantista José Manuel González Mujeriego, autor de La botica del Quijote: curas y remedios en la época de Cervantes, ha explicado a Efe en una entrevista que Don Quijote de La Mancha pone al descubierto, además de muchos otros aspectos, lo que Miguel de Cervantes sabía de farmacopea ancestral, botánica e historia. Hasta la época de Cervantes había llegado el conocimiento de determinadas plantas medicinales y otras sustancias terapéuticas minerales y animales, que eran conocidas desde el siglo I gracias a Dioscórides, médico, farmacéutico y botánico que vivió en la Grecia romana y escribió De materia médica.

En este tratado, Dioscórides habla de unas 600 plantas de uso medicinal y un centenar de minerales o tierras con aplicaciones terapéuticas y otras sustancias de origen animal aplicadas para paliar determinadas dolencias. Fue traducido y adaptado a la flora local de España, en el siglo XVI, por el doctor segoviano Andrés Laguna, que fue médico del papa Julio III y de Carlos V y Felipe II.

Cervantes cita en la primera parte del Quijote a Dioscórides y al doctor Laguna: «Con todo eso, respondió Don Quijote, tomara yo más aina un cuartel de pan, o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques, que cuantas yerbas describe Dioscórides, aunque fuera el ilustrado doctor Laguna».

González Mujeriego ha señalado que «Cervantes plasma en El Quijote sus grandes conocimientos sobre la materia, sin duda adquiridos de su padre, Rodrigo de Cervantes, un cirujano barbero que, a su vez, tomó esos conocimientos de su abuelo materno, Juan Díaz de Torreblanca, reputado médico cordobés»

De hecho, Cervantes conoce, y cita en El Quijote, más de cien plantas, minerales y animales considerados por Dioscórides como remedios medicinales, y González Mujeriego considera «muy probable» que Cervantes heredara de su familia el libro de Dioscórides ‘De materia médica’ ya que hasta el siglo XX se fueron haciendo ediciones de la obra clásica.

Un ejemplo es el profesor Pío Font Quer (1888-1964), químico, farmacéutico y botánico leridano que publicó Plantas medicinales. El Dioscórides renovado.

malva contra los venenos

Había un abanico «muy amplio» de enfermedades que se pretendían curar, entre ellos el morbo gálico (la sífilis) que trataban, sin éxito, con polvo de mercurio (muy tóxico); de ahí el dicho: «una noche en Venus y toda una vida con Mercurio».

José Manuel González Mujeriego ha detallado que una de las plantas más utilizadas era la malva, usada como antídoto para muchos venenos conocidos, para las mordeduras de tarántulas y picaduras de avispas, para la piel y las quemaduras, contra el dolor de la matriz, contra la erisipela o para las afecciones lagrimales.

Siempre hay dicho para casi todo, y en el caso de la malva se decía ‘Si con malvas no te curas, mal vas’. Generalmente las plantas medicinales eran cultivadas por los boticarios en sus huertos.

Otra planta muy utilizada era el romero, que se empleaba como analgésico y para tratar la ictericia, y que Cervantes usa (de ficción) en El Quijote para hacer el famoso ‘Bálsamo de Fierabrás’ junto con aceite, sal y vino.

Y así, hasta unas 80 plantas con propiedades terapéuticas que detalla Cervantes en El Quijote.

Pero, además de las plantas, los minerales y determinadas partes de algunos animales (como el castor) era habitual hacer sangrías, un procedimiento médico en el que se sacaba sangre del paciente —utilizando las sanguijuelas— con el objetivo de tratar su enfermedad, y purgas a base de lavativas o plantas emenagogas.

José Manuel González Mujeriego ha subrayado que los remedios descritos en La botica del Quijote: curas y remedios en la época de Cervantes, que presentó en el Ateneo de Madrid el viernes, son «tratamientos ancestrales, afortunadamente muy superados actualmente».

Ha afirmado que las referencias y citas que contiene son un tratado de cómo eran las curas y tratamientos en la época; es decir, «pueden considerarse como curiosidades históricas, no terapéuticas», ha apuntado

El libro está editado por la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo (Cuenca) y su autor, especialista en La Mancha y la obra de Cervantes, también es miembro de la Asociación Internacional de Cervantistas y del Ateneo de Madrid.

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