jueves. 01.12.2022

Una clara apuesta por la sostenibilidad

La Comunidad de Regantes del Páramo Bajo de León y Zamora es pionera en la modernización de sus 24.000 hectáreas de regadío mostrando su determinación por el aprovechamiento del agua y la agricultura del futuro
                      Imagen de un pívot de riego sobre un campo de remolacha con uno de maíz al fondo, en el Páramo Bajo. JESÚS F. SALVADORES
Imagen de un pívot de riego sobre un campo de remolacha con uno de maíz al fondo, en el Páramo Bajo. JESÚS F. SALVADORES

La Comunidad de Regantes del Páramo Bajo de León y Zamora es pionera y el claro el ejemplo en el uso del agua y la agricultura del futuro. Tanto es así que es punta de lanza al contar ya con todo su territorio modernizado, nada menos de 24.000 hectáreas, una de las mayores de España.

Pero ello no significa que no estén exentos de preocupaciones. La principal, como pone de manifiesto un año de sequía como el actual, es la disponibilidad de agua, un recurso escaso e imprescindible para la viabilidad de sus explotaciones. Recuerdan al Gobierno de España encarnado en la Confederación Hidrográfica del Duero que aunque en la actualidad los campos dependientes de los pantanos de Riaño y Porma cuentan agua suficiente, cuando se desarrollen todos los regadíos previstos la situación será bien distinta. Estos dos embalses pasarán a tener capacidad para abastecer sólo un campaña de riego a diferencia de otros sistemas de otras partes de España que están pensados para dar respuesta a dos anualidades. En este sentido subrayan que la cuenca del Duero es una de las que menor regulación de todo el territorio nacional.

El agua es un recurso fundamental cuyo aprovechamiento, señalan, debe ser una de las mayores preocupaciones de los dirigentes políticos. Por ello piden a las administraciones que se potencie la construcción de nuevas infraestructuras de almacenamiento que garanticen el futuro del campo como productor de alimentos del que España es deficitario teniendo, como ha puesto de manifiesto la actual crisis mundial provocada por la guerra de Ucrania y otras circunstancias planetarias. «Tenemos los recursos y la capacidad para producir. No podemos permitirnos no aprovecharlo», afirman. Exigen que en el próximo Plan Hidrológico se prime a la agricultura, sin que ello tenga que suponer un problema para el medio ambiente.

En este sentido, recuerdan que los regantes han hecho ingentes esfuerzos inversores en la modernización y digitalización de sus explotaciones, precisamente para el ahorro de agua. Y, por ello, exigen que ahora deben tener garantizado este recurso fundamental, en lugar de priorizar dudosas corrientes ideológicas ecologistas.

Hoy la Comunidad de Regantes del Páramo Bajo es ejemplo de la modernización de regadíos. Pero el camino hasta llegar hasta aquí no ha sido fácil ni ha estado exento de problemas y dificultades. El primero fue convencer a los propietarios de las tierras, muchos agricultores, pero otros muchos no, en acometer la inversiones necesarias en unos tiempos, recién entrado el siglo XXI, en los que todo esto sonaba a algo muy lejano. Ir en cabeza está bien si se sabe el resultado final. Pero invertir, con hipotecas que duran toda una vida, sin que prácticamente lo haya hecho antes, no es fácil. Y las gentes de estas tierras del sur de la provincia tuvieron la valentía de hacerlo.

El desarrollo de las obras tampoco fue fácil, con partidas en mal estado, reventones, ser capaces de gestionar un riego a la demanda, sumar a todo ello las inversiones que cada agricultor ha tenido que ir realizando para el amueblamiento de sus fincas... En definitiva, situaciones complicadas que no servirán de nada sin agua.

Una clara apuesta por la sostenibilidad
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