domingo. 27.11.2022

El covid da alas al robot camarero

Un autómata se ha convertido en la solución para mantener la distancia de seguridad en un restaurante de California especializado en el japonés sashimi de atún
Un robot sirve los menús en un restaurante de comida japonesa en Bangkok en plena tercera ola. NARONG SANGNAK

«Un sashimi de atún, ¡y que me lo traiga el robot, por favor!». Minutos más tarde, un cilindro de un metro de alto equipado con tres bandejas se desliza hasta la mesa portando la delicia japonesa. Es el asistente de los restauradores en tiempos de covid. En el restaurante Boathouse Asian Eatery de Rohnert Park, en California (Estados Unidos), llevaban años planteándose complementar la plantilla con un camarero autómata que trajinase con platos de aquí para allá y liberase de trabajo a los empleados, pero no fue hasta la llegada de la pandemia de coronavirus que la idea se materializó.

«Cuando reabrimos (en junio), nos dimos cuenta de que era el momento correcto para traer al robot porque ayuda con el distanciamiento social, ya que permite a nuestros camareros no hacer tantos viajes como antes», cuenta a Efe el copropietario del restaurante, Hans Mogensen. Dicho y hecho: a las pocas semanas ya estaba circulando entre las mesas y sillas del local Servi, el último modelo del fabricante californiano Bear Robotics, que puede cargar con hasta 30 kilos de comida (prácticamente lo mismo que su peso) y tiene una autonomía de batería de hasta doce horas.

Al ser todavía algo bastante exótico, Servi se ha convertido en la gran atracción de este restaurante de fusión asiática y ubicado dentro de un casino: los comensales bajan momentáneamente sus cubiertos y paran la conversación para contemplar, divertidos, cómo el robot va de un lado para otro.

«A los clientes les encanta. Cuando se mueve por el restaurante, la gente le saca fotografías y vídeos y los comparten en Instagram y Facebook», dice Mogensen, y asegura que el autómata se ha adaptado muy bien tanto entre el personal como entre la clientela. «Es un buen complemento para el restaurante», afirma. La dinámica es sencilla: cuando la comida está lista, Servi acude a la cocina, donde un empleado lo carga con uno o varios platos y el robot, que ya sabe a qué mesa van, se abre hueco por los pasillos del restaurante hasta llegar a los comensales, que los recogen y, con la misión ya cumplida, regresa a su punto de descanso.

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