miércoles 5/8/20

Cuentos para olvidar el encierro

El arquitecto Percibald García acude cada tarde a leer cuentos a menores en el barrio de Tlatelolco en Ciudad de México para aliviar el confinamiento por el Covid-19
El arquitecto Percibald García en una de sus citas de lectura en Ciudad de México. JOSÉ PAZOS
El arquitecto Percibald García en una de sus citas de lectura en Ciudad de México. JOSÉ PAZOS

Todos los días poco después de las tres de la tarde, el pequeño Patricio se evade del confinamiento saliendo a su balcón a esperar a su amigo Percibald, quien a través de un altavoz le cuenta cuentos a él y a sus vecinos en el barrio de Tlatelolco, en la Ciudad de México.

El cuento diario que lee todos los días desde hace dos meses busca que los niños, usando su imaginación, puedan salir del encierro al que los ha condenado el Covid-19, que suma en México más de 300.000 contagiados y 35.491 fallecidos.

La idea nació de la inquietud de atender las necesidades de la niñez que produce el encierro de esta cuarentena y, cada día, se gana a más y más pequeños que quieren verle, escucharle y pedirle cuentos en este popular barrio capitalino.

«Nos olvidamos o dejamos en la sombra que los niños tienen sus necesidades y su propia manera de sentir y pensar el mundo», dice el arquitecto.

Cuenta que un día, en medio del encierro, se percató de la necesidad que tenían los niños de lidiar con su aburrimiento e inspirado en sus recuerdos de infancia, se dio cuenta que a través de la lectura podría ayudar a sus pequeños vecinos a desconectar su mente por unos minutos.

En el altavoz suena una canción del cantautor mexicano Cri Cri, lo que augura que en breves minutos comenzará «De la casa a la Plaza: narraciones para Tlatelolco», el proyecto que Perci, como lo conocen en estos grandes bloques de edificios, creó en la pandemia.

Para los niños, estas historias son algo más que un pasatiempo. Fernanda reconoce que en Patricio ha marcado una diferencia pues en medio de la pandemia, ha hecho un amigo.

Percibald sabe que la tecnología se ha vuelto una compañera indispensable, más aún en estos tiempos donde el confinamiento obligó a la digitalización. Por ello esto es un acto de resistencia a ese proceso. Para él, esta es una tradición oral que adquirió a través de su madre y su abuela y quienes le transmitieron su cultura y su historia.

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