martes 18.02.2020
Promoción de la salud

La culpabilidad del cuidador agotado

Ocho de cada diez personas cuidadoras de dependientes tienen estrés, ansiedad y sufren desgaste emocional
El cuidador quemado padece problemas de estrés, ansiedad y cansancio emocional. RAMIRO
El cuidador quemado padece problemas de estrés, ansiedad y cansancio emocional. RAMIRO

Ocho de cada diez cuidadores de personas dependientes sufren estrés, ansiedad y agotamiento mental, según los datos del sector de los que se hace eco la copañía social Qida, que califica de «asignatura pendiente» la transformación de la atención domiciliaria con un modelo que permita a las personas mayores o dependientes en sus domicilios. En la provincia de León están dados de alta 629 cuidadores no profesionales, el mayor número de toda Castilla y León, que suma 2.895 altas en el año 2019. Uno de los motivos de la aprobación de la prestación económica destinada al cuidador no profesional en el marco de la Ley de Dependencia era saldar una deuda especialmente contraída con las mujeres que asisten a sus mayores (y a veces pequeños y jóvenes con discapacidad) renunciando a su vida laboral y social.

Otras 18.000 personas cuidan de sus familiares dependientes, la mayoría son mujeres mayores de 50 años. Los cuidadores de León realizan gratis un trabajo que valen casi mil millones de euros. Pero ese trabajo altruista tiene un coste que no se mide en dinero sino en desgaste físico. «Cuidar a otros desplaza el cuidado propio», aseguran los especialistas del sector.

«La tarea que desenvuelven los profesionales al cuidado de personas dependientes conlleva un alto nivel de desgaste emocional y físico, que poco a poco va degradando la salud del cuidador, llegando a derivar, si no se trata a tiempo, en trastornos de tipo ansioso depresivo». El síndrome del cuidador quemado está provocado porque el profesional pone tal atención en el enfermo que descuida su propia salud física y emocional.

TAMBIÉN EL ARTE

El arte también se interesa por el estado físico y emocional de los cuidadores. La artista Lou  Guerrero, en colaboración con el Musac, la Asociación Alzhéimer de León, Aniceta Arte y Vida y la Universidad de León, tiene en marcha en León el proyecto de investigación Matraz. Arte, cuerpo e investigación. Cuidadoras de demencias, una iniciativa  en red de apoyo rápido a mujeres, que son el 90% de las personas que cuidan. Un trabajo invisible que no deja resquicio para el descanso.

«El síndrome del cuidador quemado representa dentro de la atención primaria un problema de salud pública y una de las asignaturas pendiente y una de las asignaturas pendientes a afrontar por parte de nuestro sistema sanitario», explica el CEO de Qida Oriol Fuertes.

La coordinadora de Trabajo Social de Qida, Júlia Gumá, destaca que las personas cuidadoras que asisten a los grupos de apoyo en la compañía se sienten desvaloradas profesionalmente, con sobrecarga, aislamiento social y falta de empatía del entorno. «Suelen estar marginadas. El resto de la familia y los amigos no acaban de entender el esfuerzo, a lo que se une la culpa. Se sienten culpables por sentir que ese cuidado les quita libertad personal».

Los profesionales aconsejan pedir ayuda y normalizar los sentimientos de rechazo al cuidado. El sacrificio total no tiene sentido y los expertos piden a los cuidadores que pidan ayuda. «Organizamos charlas tipo café, donde se citan a los cuidadores en grupos de cuatro a diez personas para que compartan sus experiencias». Y sobre todo, los cuidadores necesitan apoyos «desvalorizados por los recortes en la Ley de Dependencia».

La culpabilidad del cuidador agotado
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