jueves. 30.06.2022

El desierto avanza en Andalucía y Cataluña

El borrador de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertización avisa de que casi tres cuartas partes del territorio español están en riesgo de degradación
                      Vista de las reforestaciones realizadas junto al desierto natural de Tabernas (Almería). JOSÉ MANUEL VIDAL
Vista de las reforestaciones realizadas junto al desierto natural de Tabernas (Almería). JOSÉ MANUEL VIDAL

El borrador de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación, cuya consulta pública acaba hoy martes, avisa de que casi tres cuartas partes del territorio español —un 74 %— se encuentran en riesgo de desertificación, con Andalucía y Cataluña a la cabeza en cuanto a «procesos erosivos de gran calado».

Un proceso que está provocado por diversas causas, aunque, según el documento publicado por el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco), las más recurrentes son la actividad humana y el cambio climático, y se traduce en la progresiva degradación de las tierras de zonas subhúmedas, semiáridas y áridas.

Según afirma el borrador, la desertificación se ha acelerado además en los últimos años por motivos fundamentalmente socioeconómicos como el cambio en el uso agrario del suelo a superficies artificiales, la conversión de cultivos de secano en cultivos de regadío y el incremento en el número de explotaciones ganaderas intensivas.

Especialmente grave parece la salinización de los suelos en España. El informe anterior, publicado hace diez años, señalaba que un 3% aproximadamente presentaban un grado severo que restringía fuertemente su utilización económica, pero los últimos datos apuntan a que el territorio afectado es ya del 10%. Se precisa que la información disponible «es muy dispersa y difícil de integrar por diferencias en las mediciones y metodologías del monitoreo». En cuanto a la aridez de los suelos, se incrementa en la mayor parte de la zona centro y este peninsular —Madrid, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana—, además de Extremadura y zonas montañosas de Andalucía, aunque las autonomías en las que se ha detectado mayor porcentaje de «procesos erosivos de gran calado» son Andalucía y Cataluña.

Así, estima que Málaga y Barcelona pierden cada año en torno a 90 toneladas por hectárea por año de suelo agrícola. Respecto a los recursos hídricos, el texto prevé una disminución de su disponibilidad «de acuerdo con la mayor parte de las proyecciones», de manera más intensa en el sur peninsular y los archipiélagos canario y balear.

El desierto avanza en Andalucía y Cataluña
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