Diario de León

Un detective español como Sherlock Holmes

l Ignacio Selva protagonizó la novela de Pardo Bazán, primera mujer en atreverse con el género policíaco

Objetos de una exposición que el Museo de Londres dedicó a la figura de Sherlock Holmes

Objetos de una exposición que el Museo de Londres dedicó a la figura de Sherlock Holmes

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León

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elisabeth lópez

Sherlock Holmes y Hércules Poirot son los detectives más famosos de las novelas de misterio, pero entre el inglés de Conan Doyle y el belga de Ágatha Christie hubo otro más castizo y cosmopolita, el madrileño Ignacio Selva, que protagonizó la novela inédita y homónima escrita por la primera mujer en atreverse con el género policíaco, Emilia Pardo Bazán.

La escritora coruñesa ha sido a lo largo de su vida precursora en casi todo, fue ‘influencer’, periodista, feminista... y como aficionada a las «novelejas» de Conan Doyle, como ella las llamaba con cierto desprecio porque «no tienen fuerza ni arte», quiso escribir «la novela policíaca perfecta», explica en una entrevista con Efe el catedrático de Literatura en la Universidad de A Coruña José María Paz Gago.

Selva fue ese intento de hacer la novela policíaca perfecta, pero al final se quedó solo en eso, ya que no llegó a publicarla. Se dio cuenta de que «no lo había logrado», de que no había superado a Conan Doyle, de quien se conservan al menos cuatro novelas en la biblioteca de Pardo Bazán.

«No estaba a la altura del resto de su obra», relata Paz Gago, que acaba de publicar con la editorial Ézaro Los misterios de Selva, una obra en la que reúne dos textos y que comienza con la novela corta «La gota de sangre», que publica la escritora coruñesa en 1911, en la que presenta al detective Ignacio Selva y donde resuelve un crimen.

Al final de ese relato en Madrid, una ciudad llena de misterios, volverá a escribir nuevos casos en los dos años siguientes que resolverá el detective en esta novela inédita llamada Selva.

Ignacio Selva es algo depresivo, rico, un dandy que para entretenerse se dedica a la investigación criminal y al que Pardo Bazán quiere dotar de la profundidad psicológica que cree que no tienen las novelas de Conan Doyle, que considera «superficiales» y por ello incluso utiliza terminología de Sigmund Freud.

Los ambientes elegantes, la sensibilidad tan femenina y esmerada de Pardo Bazán dan vida a las aventuras de este detective español, que tiene un colega inglés, Stickley, con el que está en contacto en esta novela sobre un robo de obras de arte a nivel internacional.

La descripción de Madrid, que compara con Londres, o de un Ignacio Selva castizo y también muy cosmopolita, al que le gustan los buñuelos frente a costumbres inglesas como el té, son algunas de esas brillantes narrativas, como la sensual historia de amor entre la protagonista y el detective en un cuarto oscuro.

Las páginas mecanuscritas han sido halladas en el legado de la escritora que fue trasladado en 1971 de su casa familiar en la calle Goya de Madrid a La Coruña, donde su casa en la Rúa Tabernas sería donada por su hija para ser la sede de la Real Academia Galega.

Entre los muebles y las obras de arte llega un par de maletas con manuscritos, textos, recetas de cocina, y todo ello acaba provisionalmente en el Palacio de María Pita mientras la casa de Tabernas está en obras para albergar la Academia.

Un joven profesor descubre esta novela inédita e incluso en esa década la Academia se interesa sin éxito en editarla, va pasando de mano en mano; el mecanuscrito estaba en mal estado, con tachaduras y correcciones a pluma, con letra menuda, e incompleto, por lo que «se quedó durmiendo el sueño de los archivos», rememora Paz Gago.

A finales de los 90, con la puesta en marcha de la Casa Museo y la catalogación del archivo de Pardo Bazán, un joven Ricardo Axeitos, profesor en la UDC y estudioso de su obra, redescubre el texto, trata de reordenarlo y halla algunas hojas traspapeladas, que además contempla dos versiones, dos borradores que se complementan.

«Esa es la base de mi trabajo, en el que he utilizado la tecnología, escaneados ampliados, lupas y focos», detalla Paz Gago sobre esta edición reconstructiva, a la que dedicó tres meses «apasionados» y que alberga algunas de las mejores páginas de la escritora coruñesa.

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