viernes 05.06.2020

Historias del ruralismo mágico

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alfonso garcía

Si nadie recuerda su nombre, los pueblos que murieron para siempre son polvo, sombra, nada». Así acaba esta hermosísima y fascinante novela coral cuyo escenario es el espacio mítico de Guadromal, bañado por el río Oribe, «que ningún cartero del mundo sabe dónde está» y «donde reinaba la fraternidad y no tenían llaves las puertas y, si alguna vez las hubo, estaban tan perdidas que ni san Antón podría encontrarlas». Los guadromaleses –y el lector, por tanto- asisten a los sucesos que ocurren en «un espacio –son palabras de Luis Mateo Díez en el Pórtico- de resonancias legendarias, entendiendo la leyenda como relato de las cosas inolvidables que suceden como si fueran cotidianas sin dejar de ser extraordinarias». Lo que el autor define como «ruralismo mágico», la inclusión de elementos fantásticos en la narración, una fórmula de acercarnos a la realidad a través de lo mágico. Y así han de entenderse la culebra en la iglesia, el pastoreo, el disfrute de algunas carnes femeninas, las listas negras de la guerra, la visita del obispo, las hambres y miserias de todo tipo… Una memoria de la infancia de los años cuarenta y cincuenta también recuperada, contra el olvido.

Aunque los textos tengan cierta independencia, la historia se enlaza a través de personajes curiosos, a veces estrafalarios, siempre atractivos, que representan, junto a las situaciones, una clara finura irónica, erotismo, humor, el disparate que aclara e ilumina. Quede constancia, en esta síntesis, de la riqueza de la prosa, construida con preciosismo y eficacia, la extraordinaria recuperación de vocablos, con una curiosa toponimia y antroponimia. Y todo ello vertebrado mediante una estructura narrativa llena de fortaleza e interés.

Historias del ruralismo mágico
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