miércoles 15.07.2020
Un viaje al pasado

Honra a la vida de antaño

Desconocido por muchos, la sede de la IGP de la Alubia de La Bañeza-León esconde en su interior un museo para la puesta en valor de este producto, realizando un homenaje a las diferentes labores de labranza con las que se trabajaba antiguamente para este cultivo
Los aperos tradicionales para la labranza de las alubias son los protagonistas de la exposición del Museo de la Alubia, en el que también se puede encontrar una muestra de legumbres de toda España, además de las cuatro variedades amparadas por la IGP de La Bañeza-León: canela, plancheta, riñón y pinta.
Los aperos tradicionales para la labranza de las alubias son los protagonistas de la exposición del Museo de la Alubia, en el que también se puede encontrar una muestra de legumbres de toda España, además de las cuatro variedades amparadas por la IGP de La Bañeza-León: canela, plancheta, riñón y pinta.

Más que de sobra es conocida la alubia de La Bañeza, cuya calidad excelsa le valió hace ya mucho tiempo para conseguir la Indicación Geográfica Protegida (IGP) y que hace que en pocos restaurantes de la ciudad falten en su menú del día un buen plato de alubias a la bañezana.

Sin embargo, la realidad de este producto es que muchas veces se queda en el plato y en la mesa del restaurante en cuestión —sin contar la gran Alubiada en la plaza Mayor de La Bañeza en el mes de septiembre durante la feria Agroalimentaria que se ha convertido en uno de los grandes baluartes para pone en valor a la legumbre—; pero lo que muchos desconocen, cuando visitan la ciudad bañezana, es que también hay un museo dedicado a resaltar este singular producto cultivado desde hace décadas en la zona y comarca aledañas.

El Museo de la Alubia se encuentra en la propia sede del Consejo Regulador de la IGP de la Alubia de La Bañeza-León (ubicado en la Avenida Portugal de la ciudad), en un edificio —cedido por el Ayuntamiento de La Bañeza al Consejo— que antiguamente era una nave de Renfe que conserva su estructura original y que, curiosamente, era también utilizado como almacén por los envasadores de alubias que tenían que transportar sus mercancías en tren y aprovechaban a guardar en esta nave sus sacos hasta poder cargarlos en el ferrocarril para su transporte.  

Pese a que la sede se inauguró en 2005, el museo no se puso en marcha hasta el 2007. Una vez dentro del mismo, la entrada a la sala principal del museo intenta recrear el exterior de una típica casa de labranza leonesa, donde espera un maniquí de una mujer ataviada con ropa de décadas pasadas portando en sus manos una ceranda —utilizada antiguamente para cribar las alubias—, junto a un carro con matas de alubia; mientras en frente se puede apreciar una antigua noria empleada para sacar el agua del pozo.

Ya en el interior de la sala principal, se expone una gran colección de aperos de tracción animal, utilizados para el cultivo de esta leguminosa en el siglo pasado, por lo que se puede ver la tiba, el arado romano, la grada, la sembradora y utensilios para el proceso final como el trillo, la aventadora o una maqueta de una antigua seleccionadora de alubias. Con ello, se buscar realizar un homenaje a las tradicionales formas de labranza de este cultivo que en el transcurso de los últimos 50 años ha vivido una evolución desde el trabajo prácticamente manual con la ayuda de animales hasta un sistema totalmente mecanizado actualmente.

Todo la decoración del Museo de la Alubia se completa en sus paredes con una exposición de fotografías en la que se puede ver esos mismos aperos expuestos en el museo siendo utilizados por los agricultores durante sus labores agrícolas.

En la exposición también hay maquetas con aperos en miniatura recreando todo el proceso del cultivo, así como una muestra de alubias procedentes de toda España, destacando las variedades que se cultivan en la provincia de León y, especialmente, las amparadas por el Consejo Regulador de la Alubia La Bañeza–León: lo constituyen las variedades locales de alubia o judía (phaseolus vulgares L. subespecie Papilionaceae, leguminosa de grano) denominadas Canela, Plancheta, Riñón y Pinta. Las cuatro se comercializan envasadas en origen como legumbre seca o plato precocinado.

Tampoco falta en el museo material audiovisual, con la reproducción de diferentes vídeos de diferentes actos realizados por el Consejo Regulador, como por ejemplo de la celebración de alguna edición pasada de la Alubiada, entre otros. Asimismo, dispone de material interactivo con una pantalla táctil para acercar de una forma más entretenida y educativa todas las curiosidades de este producto a todos los niños que pasan por las instalaciones del museo.

En definitiva, el Museo de la Alubia trata de poner en valor un producto autóctono de la zona de una forma diferente a la que se suele realizar, intentando hacer entrar por la vista todo su historia y singularidades en lugar de llevárselo a la boca para deleitarse con su delicioso sabor como suele ser habitual.

La entrada al museo es gratuita y está abierto de lunes a viernes de 09.00 a 13.00 horas. Ante la situación actual por la pandemia, sólo atienden visitas previamente concertadas, que se pueden realizar en el teléfono 987 641 686 o en www.alubialabanezaleon.es.

Honra a la vida de antaño