martes. 29.11.2022

Iter, estrella en la tierra

RENOVABLES. En un entorno familiar de ingenieros, José Daniel Dupuy ha llegado a la élite de la investigación energética mundial de la mano de Iter, el mayor desafío de la Humanidad para lograr una energía sostenible que frene el cambio climático
José Daniel Dupuy
José Daniel Dupuy delante del edificio del reactor de fusión Tokamak (con forma de rosquilla e imanes superconductores) y el de ensamblaje en Cadarache (Francia). DL

El cielo puede aportar ese maná que tantas veces le han reclamado los humanos. Solo había que entender cómo. Solo había que encontrar el interruptor que permite brillar a las estrellas y pasear la vista por los elementos más abundantes del Planeta, el agua y la sal marina, donde florecen los dos isótopos del hidrógeno que se necesitan como combustible en la fusión que realizan los astros: el deuterio y el tritio.

Obligándolos a girar y chocar en una trampa magnética en forma de rosquilla conocida como Tokamak, son capaces de producir una energía descomunal, aprovechable, al liberar neutrones. También desprenden helio, un gas inocuo que sirve para rellenar los globos infantiles y que no crea efecto invernadero. Si el ensayo funciona, significaría el adiós a los carburantes fósiles, contaminantes, y con ello, el destierro del calentamiento global y el cambio climático. Un paso de gigante para salvar la Tierra.

En el meollo de esta inigualable aventura, en la que los hombres están desafiando a la naturaleza para domarla y lograr por fin una energía limpia y económicamente asequible mirando al firmamento para copiar el viejísimo proceso de fusión que efectúan las estrellas, se sitúa el ingeniero berciano José Daniel Dupuy Expósito. Su buen conocimiento en aceleración de partículas, sistemas de vacío, radio frecuencia, campos eléctricos y magnéticos le ha permitido trabajar en Fusion for Energy, el organismo europeo que participa en el proyecto del gigantesco reactor Iter que se está construyendo desde 2008 en Cadarache (Francia). Un colosal invento que ocupa 42 hectáreas, supondrá más de 24.000 millones de euros y se arma con 10 millones de elementos que fabrican 35 países.

Dupuy analiza miles de datos de ese conglomerado en la oficina técnica del proyecto, que logró España para Barcelona, y también supervisa las obras con viajes, sobre todo, a la provenza francesa y Padova (en Italia). En los últimos cinco años ha trabajado, bien gestionando o dando soporte, en los equipos criogénicos para la LN2 Cryoplant de Iter y del proyecto Mítica, las secciones de bombeo de las criobombas de Mitica, además de líneas de regeneración.

Iter es el proyecto científico más complejo de la historia y eso nadie lo pone en duda, porque cada uno de los socios está fabricando en su territorio partes de la máquina, que luego se tienen que ensamblar en Francia. La máquina es una apuesta arriesgada en la que se juega mucho. Por ello participan en la iniciativa todas las potencias mundiales, desde la UE a Japón, Rusia, China, Estados Unidos, Corea del Sur e India. Se trata de obtener energía eléctrica del calor producido por la fusión del hidrógeno, un combustible inagotable, en un proceso sin emisiones. La Humanidad podría así obtener toda la energía que necesita gastando por persona al año un gramo de litio, un elemento muy abundante.

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Dupuy junto a la corona que soportará los tanques de helio. DL.

«Si Iter logra sus objetivos, y sinceramente creo que lo hará, la energía llegará a ser extremadamente barata (con un precio que cubra los costes de amortización y mantenimiento y prevenga el despilfarro, similar a lo que sucede con el suministro del agua), aunque para ello hará falta perfeccionar y abaratar las tecnologías de la fusión y simplificar y evolucionar su diseño», explica. Dupuy entiende que un bajo precio de la energía «generará uno de los mayores cambios de la historia, desde sistemas de captación de CO2 del aire a la limpieza de los mares de forma continua y su desalinización a precios competitivos para agua de riego o consumo. También facilitaría la carrera espacial y ayudaría a revertir el calentamiento de la Tierra».

El primer ensayo del Iter, denominado el Primer Plasma, está previsto en diciembre de 2025 e inaugurará los intentos de operar la compleja máquina, que es un reactor tipo Tokamak en cuyo interior se calentará el deuterio y el tritio hasta 150 millones de grados, diez veces superior a la del núcleo del Sol. A esa temperatura el combustible estará en forma de plasma, el cuarto estado de la materia, y se producirían 500 megavatios de potencia térmica. Cuando se pruebe que la fusión es una fuente de energía viable, con el tiempo reemplazará a la quema de combustibles fósiles no renovables y no sostenibles.

Después de 11 años de grandes dificultades, incluidos retrasos y sobrecostes, el proyecto parece ahora bien encarrilado y ha alcanzado el 70% del trabajo, con el mayor recipiente de vacío jamás construido, un criostato de acero inoxidable de 30 metros y 16.000 m3. Dupuy ha visto el diseño, la fabricación de los componentes, construir los edificios, el transporte, la entrega, el montaje y la instalación. Todo lo que cambiará el panorama mundial de la energía y de productos como los imanes superconductores que trabajarán a 269 grados bajo cero para controlar el plasma en el reactor.

No obstante, para que esta importante revolución se pueda materializar, el siguiente paso es poner en marcha el proyecto Demo. Una planta piloto de fusión con fines operativos de producción comercial de electricidad que se pueda replicar luego en los países interesados por esta energía.

 

Una selección laboral de 8 meses

Un documental sobre la fusión nuclear que estaba viendo con su padre le animó a presentarse a las pruebas para trabajar en el proyecto científico más apasionante de la historia, el reactor experimental Iter, que ‘exprimirá’ la energía de las estrellas para decir adiós a la gasolina y el gasoil. El proyecto de ingeniería más complicado al que se ha enfrentado el ser humano para una instalación en la Tierra. El proceso duró ocho meses e incluyó superar un jurado de cinco personas. José Daniel Dupuy estudió en la Universidad de León y en Vermont (EE UU). Su sistema de detección de grisú ganó el concurso de prototipos de la ULE. Ha llegado a la élite de la investigación energética mundial con «dedicación, esfuerzo y perseverancia», según dice. Es ingeniero por vocación y por entorno familiar: su padre, su madre, su hermano y su cuñada ya lo eran.

 

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Crioplanta para el proyecto Mitica. FUSIÓN FOR ENERGY.

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DA-innova02-F5-13-36-50-4Los diez millones de componentes del reactor de fusión nuclear que se están construyendo en 35 países del mundo se van ensamblando en Cadarache (Francia) en una parcela de 42 hectáreas.  FUSIÓN FOR ENERGY.

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