martes. 05.07.2022
Ingente patrimonio

José Luis Moreno: de ventrílocuo famoso a estafador

El productor televisivo deberá aclarar ante el juez la realidad de sus deudas y el rol de los subalternos para proteger sus 28 millones de patrimonio
josé Luis Moreno
El empresario José Luis Moreno, en el centro, durante una de sus comparecencias en el juzgado. MONTSERRAT T. DÍEZ

Wenceslao Moreno Centeno iba para novillero y acabó convirtiéndose en un icono de la cultura pop estadounidense. Eran los años cincuenta del pasado siglo. Nacido en un pueblo de Salamanca, este ventrílocuo aprendió el oficio de su hermano mayor y en plena convulsión de la República hizo las maletas en busca del sueño americano. Con un inglés depurado, llevó sus muñecos hasta Broadway bajo el nombre de "señor Wences". Allí trabajó con artistas como Walt Disney o Jerry Lewis. Tal fue su popularidad que Nueva York le dedicó una calle en Manhattan.

El estrellato de Wences coincidió con los inicios del aprendiz de la familia: su sobrino José Luis Rodríguez Moreno. Con un talento para la ventriloquía, construyó desde pequeño sus muñecos en la casa de sus padres y pronto comenzó a girar. Primero en austeros espectáculos hasta que metió la cabeza en televisión. Moreno pudo haber seguido los pasos de su tío, pero sus sueños de grandeza le llevaron en los noventa a la producción televisiva, teatral y cinematográfica.

Este negocio le sirvió para levantar un ingente patrimonio, valorado en la actualidad en unos 28 millones de euros. Una fortuna que le ha permitido exhibir durante años un ostentoso nivel de vida. Sin embargo, sostener este estatus le ha supuesto, a la postre, su ruina profesional y también personal.

Detenido en junio pasado en la 'operación Titella' de la Audiencia Nacional, acusado de liderar una red societaria de presuntos estafadores, el padre de Macario y Rockefeller ha dejado por el camino deudas, proyectos sin terminar y fraudes a bancos y empresarios de todo pelaje, según los indicios acumulados por los investigadores.

Del sueño americano del "señor Wences" a la "gran estafa" de su sobrino José Luis solo ha transcurrido medio siglo. Y este jueves el productor tiene la primera oportunidad de defender su inocencia. Ismael Moreno, titular del Juzgado Central de Instrucción número dos, le ha citado para que aclare su papel en este entramado criminal.

En libertad bajo fianza de dos millones de euros, el creador de hitos televisivos como 'Noche de fiesta' y 'La que se avecina' se encuentra en una posición procesal compleja tras la aparición en el registro de su casoplón de Boadilla del Monte (Madrid) de pruebas documentales que han resultado ser oro molido para los investigadores de la Guardia Civil.

Al igual que hicieran mediáticos imputados como Luis Bárcenas o José Manuel Villarejo, Moreno escribió con todo lujo de detalle en sus agendas el día a día de su lastimosa posición contable, la financiación de proyectos, la situación de sus mercantiles o la actividad de sus subordinados. "La situación se complica".

Los agentes han explicado en un denso informe remitido al juzgado las anotaciones que registró desde 2017 hasta el momento de su detención. Señalan que Moreno, que en esa época ya figuraba en la lista de morosos de Hacienda, era conocedor de la identidad falsa que utilizaba su mano derecha Antonio Aguilera para conseguir financiación bancaria a través de la sociedad pantalla que ambos dirigían.

Con Abanca, por ejemplo, dejaron a deber 1,3 millones y fueron denunciados por estafa. Pero la suma con otras entidades alcanzó los 2,2 millones.

Escondido detrás de testaferros ante la imposibilidad de contratar con la administración, el tándem Moreno-Aguilera firmó en 2017 con TVE un contrato de 6,3 millones con la colaboración de Santiago Segura para la serie 'Aquí mando yo y punto com'. Otros tres peones de confianza de Moreno, los acusados Luis Dueñas, Marta Dillet o el checo Martin Czehmeste, examigo del ventrílocuo, hicieron las veces de administradores de sociedades instrumentales para evitar futuros embargos al jefe, según se desprende de las agendas.

Pero el gran pelotazo de Moreno tuvo que ver con el presunto engaño al empresario argentino Alejandro Roemmers. Tenían previsto producir una ambiciosa serie sobre la vida de San Francisco de Asís. Pero esta no vio la luz ni un capítulo pese a que el perjudicado dice que adelantó 35 millones para el proyecto.

Los agentes creen que Moreno se apropió del dinero para pagar deudas y proteger sus bienes. Lo cierto es que también se gastó 840.000 euros en un viaje de placer con familiares y amigos a las Islas Maldivas.

En suma, la cuestión era mantener ese estatus de empresario de éxito para engatusar a otras víctimas como un hijo no legítimo de Teodoro Obiang. Pero la carta que le envió su socio Aguilera desde prisión, imputado por otra causa, ha acabado por incriminar a Moreno. "La situación de los administradores se está complicando. Prometiste sacarme de aquí y poner orden", le escribió la Nochevieja de 2018. Los "administradores", según la Guardia Civil, son los testaferros de Moreno, que este jueves deberá aclarar estos indicios al juez.

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