domingo 29/11/20

Lide Aguirre muestra el lado oscuro de una ciudad luminosa

l Finalista del Planeta hace dos años, la escritora donostiarra debuta con ‘Los trucos de la bestia’
La escritora donostiarra Lide Aguirre en una imagen de su Facebook
La escritora donostiarra Lide Aguirre en una imagen de su Facebook

miguel lorenci

Cuando crees conocerlo todo de las personas que te rodean, en el entorno más acogedor, lo maligno y lo siniestro puede irrumpir y acabar con esa placidez; esa maldad está mucho más cerca de lo que pensamos», explica Aguirre. Basta un brillo en los ojos para que se abra la caja de pandora y se desate el infierno. Y ese es brillo que Aguirre vio en la mirada del extraño personaje que un buen día le invitó a visitar una exposición de pintura en la casa de su abuela, en la falda del monte Ulía, cercano a Donosti. «Iba a comprar algo al supermercado del barrio y no acepté la invitación de aquel joven tan enigmático, de un extraño magnetismo. Pero volví a la casa días después y comprobé que estaba abandonada. Aquella rara circunstancia lanzó mi imaginación y es el germen de la novela», explica su autora.

Una ciudad en vilo Mikel, el protagonista, es un fotógrafo de prensa ‘free lance’ cuya vida cambiará la noche en que se cruza con el coche de un amigo de la infancia, Iván Katz. Vecino de su niñez y hoy un próspero artista y emprendedor muy conocido, al mirarle a los ojos Mikel comprende que no es el mismo de siempre, que algo terrible ocurre en el automóvil que conduce. El asiento trasero reconoce a un joven de familia bien desaparecido y por el que media ciudad se ha puesto patas arriba. Mikel se lanzará a una obsesiva investigación que le llevará «al lado oculto de un vecindario tranquilo y bien avenido en apariencia». Indagará en la vida del secuestrado, que mantenía una relación con una mujer más que extraordinaria y descubrirá que «nada es como pensaba». Que los episodios de su infancia que había enterrado toman un inesperado cariz. «Quería sorprender al lector y atraparlo hasta el final con una novela como la que me hubiese gustado leer; que se enganchara y no pudiera dejarla», dice la autora de una ficción en la que Donosti tiene un protagonismo destacado. «Muestro el lado oscuro de una ciudad luminosa, los colmillos de ese ‘marco incomparable’, que es como se suele describir una ciudad preciosa que también puede ser perturbadora y claustrofóbica», dice Aguirre. «Quería entrar en sus corrientes subterráneas, asomarme a su desván», agrega.

Licenciada en Derecho y especializada en Ciencias Penales y Periodismo, Aguirre trabajó varios años como periodista en el Diario Vasco antes de volcarse en la literatura. Escribe «desde siempre» y en su cabeza «se agolpan los personajes y argumentos como si estuviera viendo películas». «No es fácil conciliar trabajo, familia y literatura, de modo que cuando dejé el periódico la cosa fue un poco más llevadera y aproveché las horas de sueño de mis hijas para escribir a costa de mi sueño». «Sigo escribiendo porque me hace feliz y me divierte entrar en otros mundos y vivir en otros personajes».

Mientras buscaba agente literario, se le ocurrió enviar su primera novela al Planeta. Quedó la cuarta entre diez finalistas con La sombra del cerezo, «un ‘thriller’ psicológico más intimista». «No descarto presentarme de nuevo al Planeta. Supuso una poderosa inyección de ánimo y autoestima, además de una forma de medir el valor de mi novela, que superó la criba entre casi 650 originales que se presentaron. Fue una locura feliz que me dio mucha fuerza para seguir escribiendo», dice ahora. En un cambio de registro, Aguirre está ultimando otra novela en la que el humor es crucial. «Una mujer mayor se fisura la cadera y pasa la convalecencia en casa de su hijo y de su nuera. Ve cosas raras, y comprende que la familia no es tan idílica como ella pensaba. Les espía y descubre cosas sorprendentes», anticipa la escritora.

Esu altar tiene a autores tan dispares como Dennis Lehane, Orhan Pamuk, Mariana Enríquez o Liane Moriarty. «Leo de todo. Lo último, Las manos cerradas de Francisco Bescós, viejo compañero de estudios que cuenta cómo crece su hija con parálisis cerebral y me ha fascinado. También estoy con No digas nada, el relato sobre una madre católica asesinada en Irlanda del Norte, de Patrick Radden Keefe.

Lide Aguirre muestra el lado oscuro de una ciudad luminosa
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