domingo 24/10/21
Revista

Los 59 del Támega

La ‘gran batería de Europa’ que construye Iberdrola en Portugal, en el río Támega, demuestra cómo la sensibilidad social y ecológica pueden ir de la mano de grandes proyectos. Sólo hay 59 viviendas afectadas. Las diferencias con Riaño se hacen evidentes.
Parte de la estructura interna de la megaconstrucción del proyecto hidroeléctrico de Iberdrola en el norte de Portugal.

Iberdrola promueve en el norte de Portugal, en aguas del río Támega, un macro proyecto hidroeléctrico que cuando se ve de cerca hace intuir lo que debió ser la construcción de las antiguas pirámides de Egipto. La bautizada ya como ‘gran batería de Europa’, una de las mayores del continente, consiste en un gran complejo hidroeléctrico con tres presas que generará hasta 1760 MW la hora. Su capacidad de almacenamiento es suficiente para dar servicio a dos millones de hogares durante un día entero.

Un macro proyecto hidroeléctrico se mire por donde se mire. Pero al margen de las cifras que hablan bien a las claras des su gigantismo, destaca también por un aspecto que antaño era un capítulo secundario: la sensibilidad social y medioambiental. Y aquí los números también cantan: todo este grandioso complejo hidroeléctrico sólo ha obligado a expropiar algo más de medio centenar de casas. Todas viviendas individuales y dispersas.

Una actuación que contrasta —y mucho—con lo ocurrido en León, en zonas como Riaño. Con una capacidad superior a los 650 hectómetros cúbicos, fue construido con el objetivo de regar 84 000 hectáreas del páramo leonés de Tierra de Campos. Anega desde la fecha de su cierre, el 31 de diciembre de 1987, la superficie de los valles que fueran lugar de asentamiento de nueve antiguos pueblos que dejó bajo sus aguas: Anciles, Salio, Huelde, Éscaro, La Puerta, Burón, Pedrosa del Rey, Riaño y Vegacerneja. Miles de vecinos afectados.

Con este proyecto, Iberdrola contribuye al progreso de Portugal con más de 1.500 millones de euros

La responsable del seguimiento ambiental de la obra en Portugal, Sara Hoya, destaca que la fiscalización de Iberdrola ha sido muy rigurosa. Así, un amplio equipo se ha encargado de controlar todo lo relacionado con los residuos, vertidos, acompañamiento arqueológico de la obra, monitorizaciones y todo lo que es la parte socioeconómica de este gran proyecto con las cámaras municipales, relaciones entidades y la gestión con las personas.

«A pesar de que son tres presas grandes lo que es la afección a casas habitadas han sido 59 y no todas por inundación; algunas han resultado afectadas por las primeras obras del proyecto, de las instalaciones. Eran casos aislados y se ha ido a soluciones particulares no como en otros sitios que se han tenido que construir pueblos alternativos», explicó.

La principal dificultad del proyecto en el Támega es su enorme extensión. Es una obra que tiene relación con cinco cámaras municipales, abarca muchos kilómetros y ha sido necesario gestionar hasta quince arqueólogos y diez técnicos de diferentes especialidades», añadió Sara Hoya.

El complejo del Támega, con una inversión superior a los 1.500 millones de euros, comprende la construcción de tres embalses —Gouvães, Daivões y Alto Támega— en el río Támega, afluente del Duero. Las obras, que comenzaron en 2014, han sido completadas ya en dos tercios y se espera que concluyan en 2023, si bien las plantas de Gouvães y Daivões entrarán en operación ya a finales de 2021.

Durante su visita al complejo —a la que también asistió el ministro de Medio Ambiente y Transición Energética de Portugal, João Pedro Matos Fernandes, y los presidentes de las Cámaras Municipales de Ribeira de Pena, de Vila Pouca de Aguilar, de Chaves y de Cabeceiras de Basto—, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, y el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, pudieron comprobar de primera mano la evolución de los trabajos, que emplean a miles de profesionales en más de cien empresas, 75 de ellas portuguesas.

Una vez concluida, esta gran infraestructura renovable tendrá capacidad de almacenamiento suficiente para dar servicio a dos millones de hogares portugueses durante un día entero y contribuirá a los objetivos de reducción de emisiones fijados por el Gobierno de Portugal.

Además, Iberdrola lanzó hace más de un lustro un plan de acción socioeconómica para la zona de influencia que, dotado de más de 50 millones de euros, se ha destinado a impulsar iniciativas sociales, culturales y medioambientales. Estas ya están dando sus frutos en los siete municipios beneficiados por el proyecto: Vila Pouca de Aguiar, Riberia de Pena, Boticas, Chaves, Cabeceiras de Basto, Montalegre y Valpaços.

El desarrollo de este gran complejo ha sido posible gracias a la apuesta decidida de Iberdrola por un modelo energético sostenible, que comenzó hace ya dos décadas, y al entorno de estabilidad logrado por el Gobierno de Portugal en los últimos años.

Ignacio Galán transmitió a Antonio Costa que «emprender infraestructuras como esta (una de las mayores de Europa) solo es posible si se dispone de una planificación clara, un marco estable, una seguridad jurídica y un diálogo permanente para buscar soluciones a las inevitables incidencias que pueden surgir a lo largo de su construcción y operación».

Galán felicitó al primer ministro por el proceso de recuperación económica experimentado por el país: «Partiendo de estas condiciones incentivadoras, el éxito de su programa económico y su agenda social han hecho que durante su mandato se haya incrementado la inversión extranjera directa hasta niveles récord».

Apuesta renovable en Portugal

Las tres plantas que integran la gran gigabatería del Támega (Gouvães, Daivões y Alto Támega) suman una potencia de 1.158 megavatios (MW).

Al proyecto del Támega se sumarán además nuevos desarrollos renovables de Iberdrola en Portugal: la compañía se ha adjudicado recientemente capacidad solar para más que duplicar su potencia renovable operativa en el país y promueve ya nuevos proyectos de capacidad eólica en la región del Támega, que implican una inversión de 200 millones de euros. Así, podrá suministrar energía limpia a sus más de 800.000 clientes portugueses.

De este modo se pone de manifiesto el compromiso de Iberdrola con Portugal y su voluntad de permanencia en el país. Si terminar su intervención ante el primer ministro portugués, Ignacio Galán afirmó: «Puede estar seguro de que continuaremos impulsando la transición energética en este país, y con ello la creación de riqueza y bienestar para todos los portugueses».

Almacenamiento eficiente

La gigabatería del Támega aportará casi 900 MW de capacidad de bombeo al sistema eléctrico portugués, lo que implicará un incremento superior al 30% respecto a los megavatios de bombeo de los que dispone a día de hoy el país vecino.

Las plantas de bombeo constituyen en la actualidad una salvaguarda para el sistema eléctrico, ya que permiten almacenar energía elevando el agua de un embalse inferior a otro ubicado a más altura. Esto hace que se pueda generar una gran cantidad de electricidad de forma rápida, al turbinar el agua de bajada al embalse inferior. Y todo ello sin generar ningún tipo de emisión contaminante a la atmósfera. Así, la energía sobrante en períodos de bajo consumo se utiliza para bombear agua de un embalse inferior a otro superior, obteniendo una energía de gran calidad que puede ayudar a cubrir las necesidades del mercado durante las horas de mayor demanda.

De este modo, la tecnología hidroeléctrica de bombeo es clave para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico ante la intermitencia de otras fuentes de energía renovables, como la eólica o la solar fotovoltaica, que están llamadas a desempeñar un papel clave en la transición energética que propiciará la descarbonización de la economía.

Iberdrola prevé alcanzar los 90 millones de kilovatios hora (kWh) de capacidad de almacenamiento en 2022, lo que supondrá un aumento respecto a 2018 de casi un 30%: 20 millones de kWh más, equivalentes a 400.000 baterías de coches eléctricos o a 1,4 millones de baterías para uso residencial.

Iberdrola es un líder energético global, el primer productor eólico y una de las mayores compañías eléctricas por capitalización bursátil del mundo. El grupo suministra energía a cerca de 100 millones de personas en decenas de países como España, Reino Unido (ScottishPower), Estados Unidos (Avangrid), Brasil (Neoenergia), México, Alemania, Portugal, Italia o Francia. Con una plantilla de unas 35.000 personas y unos activos superiores a 113.000 millones de euros, obtuvo una facturación de 35.075,9 millones de euros y un beneficio neto de 3.014 millones de euros en 2018. Iberdrola lidera la transición energética hacia un modelo sostenible a través de sus inversiones en energías renovables, redes inteligentes, almacenamiento de energía a gran escala y transformación digital para ofrecer los más avanzados productos y servicios a sus clientes. Gracias a su apuesta por las energías limpias, es una de las compañías con menores emisiones y un referente internacional.

Y sólo 59 viviendas afectadas. El sueño frustrado de Riaño. Cuando electricidad también rima con sensibilidad.

Los 59 del Támega
Comentarios