martes 15.10.2019

Otra sementera sin una gota de lluvia

Otra sementera sin una gota de lluvia

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Este es un momento crítico para el campo leonés; la sementera sin lluvia es uno de los detalles que muestran la vida al límite que experimentan los agricultores leoneses. El fenómeno se repite con demasiada frecuencia; en el último lustro, sólo en una campaña se sucedió una climatología adecuada al manejo de los cultivos; lluvia sobre la tierra antes de la simiente, para suavizar la labor y favorecer la nascencia.


Hay otro dolor acumulado en el debe de los agricultores leoneses, que se han visto obligados a poner lluvia artificial sobre las siembras recientes de colza, para lograr que asiente el grano y no perder uno de los cultivos que mejores perspectivas de mercado tiene en este presente apocalíptico con precios a la baja y mercados ruinosos para el sector primario. Las colzas se han sembrado mayoritariamente en zona de regadío, y es ahí donde prende la esperanza de los hombres y mujeres leoneses obligados a mirar al cielo.


Esta climatología adversa de otoños sin lluvia (no hay registros de más de 40 litros en las zonas de cultivo cerealista de León) tiene otra vuelta de hoja para mantener los cultivos de esta campaña. Corre el agua por algunos canales porque es la única forma de evitar que se seque la remolacha, acometida por una temperatura propia del verano.


Este es el sino del campo leonés, envuelto en los últimos años en una espiral de «africultura» que hace girar de las lluvias torrenciales a la sequía desértica. Con la esperanza de que la previsión de lluvia durante esta semana enfríe los ánimos.

Otra sementera sin una gota de lluvia