jueves 27/1/22
                      José Martín Mourín en una de las etapas del Camino de Santiago. DL
José Martín Mourín en una de las etapas del Camino de Santiago. DL

ana gaitero

LEÓN

«Encontrar en mi camino al doctor Valle Folgueral ha supuesto que pueda hacer cosas que de otro modo serían impensables», afirma José Martín Mourín. Es uno de los pacientes que llegó a la consulta del prestigioso y laureado neurocirujano de San de Dios con una dolencia grave en la espalda: tenía una degeneración grande en los discos y me fijó tres vértebras.

Después de varias consultas con otros especialistas, alguno de renombre por su vinculación a la casa real, eligió al neurocirujano leonés. «Le miré a los ojos y le dije: me vas a operar porque me transmites confianza».

José Martín, de Santander y 68 años de edad, estaba acostumbrado a la alta competición. Tras la operación quedó «tan bien» que se puso a entrenar para hacer el Camino de Santiago, «no por motivos religiosos» sino como un reto. Entre septiembre y octubre de 2014 realizó el Camino Francés desde Francia hasta Santiago.

Con su esposa, Mila Bustillo, como apoyo logístico con el coche fue más sencillo cubrir las 33 etapas de la ruta jacobea. La operación había sido en diciembre de 2013. Con el entrenamiento que realizó en julio y agosto llegó a completar más de 1.600 kilómetros a pie. «Esto fue un reto para mi dado el problema que había tenido de espalda. Al llegar a Santiago, lo primero que hice fue agradecerle al doctor Valle Folgueral su intervención, no hubiera podido ser sin sus manos».

La experiencia del camino quedó reflejada en un libro a partir de las notas que a diario enviaba sus hijos. «Después del camino, empecé a entrenar de nuevo y la euforia me llevó quizá a hacer cosas que no debía. En el 2016, se me metió un disco de la columna en el canal medular creándome un gravísimos problema, por el cual, tuve que volver a ser operado por el doctor Valle Folgueral de urgencia», explica.

En esta ocasión le fijó cinco vértebras fijadas con diez tornillos y la estructura que les acompaña. «Gracias a él no estoy a día de hoy en una silla de ruedas, todo lo contrario, a día de hoy, entreno lunes, miércoles y viernes con un entrenador personal y martes, jueves y sábados los dedico a hacer natación, nadando entre 9 y 10 kilómetros semanales, por las tardes camino y el domingo descanso».

José Martín Mourín subraya el papel fundamental que ha tenido su mujer, Mila Bustillo, en todo el proceso. Tanto por el apoyo logístico prestado en el Camino como «en su cuidado en mi alimentación todos estos años y en el equilibrio que aporta en mi día a día para que no me pase de frenada».

José Martín llegó a la consulta del doctor Valle Folgueral en San Juan de Dios gracias a las pesquisas que relizó su mujer para encontrar solución a su problema. Con el tiempo se han convertido en amigos. «Yo puedo tener toda la voluntad del mundo, pero sin su trabajo hubiera sido imposible mi recuperación», subraya.

El médico leonés, jefe de la Unidad de Patología Complej de Columna de San Juan de Dios, ha sido galardonado con numerosos premios por su especialidad y pericia como el premio Nacional de Medicina de Neurocirugía, que organiza Doctoralia. Recientemente recibió uno de los Premios Pasteur a la Medicina, Farmacia e Investigación Biomédica.

Del quirófano al Camino
Comentarios