jueves. 30.06.2022
                      Ángel González Quintanilla. RAMIRO
Ángel González Quintanilla. RAMIRO

Ángel Gonzlalez Quintanilla, presidente del sindicato central de Los Barrios de Luna, y presidente del comité organizador de este congreso, apuesta por la modernización del regadío como la mejor manera de mejorar la calidad de vida del agricultor, y aumentar su productividad hasta llegar a doblar resultados.

—¿Cuales son los retos de este congreso?

—Con la agricultura metida de lleno en las nuevas tecnologías, con la modernización de regadíos guiados por telecontrol, aplicaciones informáticas específicas para el sector, imágenes termográficas, drones, etc nuestra idea es que este sea el Congreso de la Digitalización (Regadío 5.0 como ya aparece en la revista digital de Fenacore), y no sólo pretendemos que todo lo relativo al congreso sea ya digital, sino también organizar un congreso sostenible que coloque a la agricultura de regadío en el lugar que le corresponde en el mundo actual y posicionarnos como lo que somos: una actividad esencial adaptada a los tiempos y cuya finalidad primordial es proveer de alimentos de calidad a toda la sociedad.

—¿Cual es la aportación de la modernización de los regadíos al campo leonés?

—Pues ha sido muy importante, no solo en el ahorro de agua y de fertilizantes, que ya es mucho, sino que ha cambiado la calidad de vida de los agricultores sobre todo en los meses del verano cuando estaban regando noche y día en unas condiciones durísimas. Ahora riegan las máquinas, casi telemáticamente, y no las personas. Además se ha conseguido en muchos casos doblar la producción. En León, por ejemplo, hemos pasado de obtener unos rendimientos de 9.000 kilos de maíz por hectárea a las 15.000 actuales, y aunque bien es cierto que toda esta modernización se ha hecho con grandes inversiones, estas se ven compensadas con ese aumento de la productividad.

—¿Es cierto que León es un referente nacional en el regadío?

—Si, es verdad porque empezamos a trabajar muy pronto y hemos conseguido tener un apoyo económico muy importante de la Junta de Castilla y León ,para llevar a cabo inversiones muy fuertes pero sustentadas por tres patas, Seiasa, la Junta y los propios agricultores, lo que nos ha hecho avanzar más que en otros territorio. Y no empezamos antes porque al principios los agricultores tenían miedo a enfrentarse a inversiones tan importantes, estamos hablando de muchos millones, y no siempre tenían claro que tuvieran el relevo generacional. Ahora ese miedo se ha perdido ya que las comunidades de regantes que primero empezaron con la modernización, han sido el mejor de los espejos para que el resto de los agricultores vean los beneficios de los nuevos regadíos, esa mejor calidad de vida, ese ahorro de agua y fertilizantes y esa mayor productividad.

—¿Qué nos queda por hacer?

—Pues faltarían por modernizar unas 50.000 hectáreas en la provincia, ya que el resto son comunidades muy pequeñas, situadas en lo alto de las riberas y que ya casi no tienen superficie agraria ya que su terrenos se ha empleado para plantar choperas.

«Con el regadío el agricultor ha mejorado su calidad de vida»
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