viernes 05.06.2020

Los retos que tiene la patata de España

Patatas Hijolusa, empresa leonesa referente a nivel nacional, apuesta por la mejora continua del sector Da empleo a 174 personas y mantiene su sello familiar La patata nueva nacional: un alimento bueno, versátil y en plena temporada de recolección

La patata, que ahora está en plena temporada de recolección en España, es un producto que tiene un gran valor nutricional y que nos aporta almidón resistente, un hidrato de carbono complejo que alimenta nuestra microbiota reportando numerosos beneficios para la salud.

El clima de cada zona condiciona los ciclos de su recolección, y estos influyen en el mercado de la patata. En España, la recolección de la patata nueva suele comenzar a finales de abril y concluir al finalizar octubre. Las cosechas se inician progresivamente de sur a norte. Durante estos meses hay existencias de patata nueva nacional para abastecer a todo el mercado interno. Sin embargo, aunque se conserva bien controlando la humedad y la temperatura, durante los meses de invierno, y hasta el inicio del nuevo ciclo de cosechas, no se dispone de producción suficiente para poder dar cobertura a todo el mercado. Este es el motivo por el que, empresas que abastecen a varias de las cadenas de supermercados y mercados centrales más importantes, tienen que recurrir durante unos meses al año a patata de conservación importada de otros países, donde la temporada de recolección se produce más tarde —o más pronto— que en España, países que realizan una importante labor para conservar el producto.

España ocupa la 8ª posición a nivel mundial en producción de patata y la 7ª de Europa en superficie. La principal comunidad productora del país es Castilla y León, que aporta al total nacional un tercio de la producción. Una cifra que se amplía a dos tercios en el caso de la patata de media estación y tardía. Es una de las regiones con mayores rendimientos por hectárea de este producto a nivel mundial. «Es uno de los principales cultivos en valor de producción y un soporte importante para el campo en una zona donde una gran parte de su actividad es agrícola», destacan desde la empresa familiar leonesa Patatas Hijolusa, que en 2019 adquirió más de 60.000 toneladas de patata solo en Castilla y León.

¿Cómo elegir una patata?

«La calidad es un elemento diferenciador», nos cuentan desde Hijolusa, donde se centran en la venta de patata lavada en fresco para el consumidor final. «Para nosotros, cumplir este compromiso con la calidad supone realizar un gran esfuerzo interno, como la elección de variedades específicas; estandarizar en lo posible el calibre de la patata, su aspecto y sus propiedades nutricionales; tener un alto nivel de exigencia tanto con el producto recibido como con el cuidado que se le ofrece durante la recogida en campo y durante todo el proceso de producción; realizar una exhaustiva selección; establecer numerosos controles desarrollados en nuestro propio laboratorio; y tratar de innovar y mejorar de manera permanente en todos los procesos. No todas las patatas son iguales ni sirven para poder ofrecerlas lavadas. La patata lavada permite ver con claridad si tiene algún defecto y asegura que el consumidor pueda distinguir fácilmente su frescura, además de reducir el desperdicio al mínimo». Ese compromiso con la calidad es precisamente la clave del éxito de esta empresa familiar que es hoy referente en el mercado nacional dentro del sector de la patata.

También existe un porcentaje de la producción de patata cultivada en España —en el que no opera Patatas Hijolusa— que se destina a la industria transformadora y al canal HORECA. Este mercado no está sujeto a los mismos condicionantes de calidad de producto para cubrir sus necesidades y tiene su propia idiosincrasia, por eso la actual crisis sanitaria ha incidido de forma notable en algunos agricultores de Castilla y León que dirigen su producción a estos canales, siendo esta libre y no sujeta a contratos. Estos agricultores se han encontrado con un importante volumen de stock con escasa salida comercial provocada por el cierre de la hostelería, comedores escolares, y la reducción del consumo de productos preparados.

¿Patata nacional o de importación?

En las últimas semanas ha habido un reclamo para que las grandes empresas del sector reduzcan sus importaciones y se centren solo en el producto nacional. A este respecto, más del 66% de toda la patata que vende Patatas Hijolusa es de origen nacional. «Manipulamos una media de 12.000 toneladas de patata al mes; con esos datos es fácil hacerse una idea del volumen de producto que precisamos con unas características particulares en cuanto a calidad y variedad. No vale cualquier patata para lavar, y el tiempo de almacenamiento dependiendo del producto, también es un condicionante. En España no hay suficiente producción que responda a nuestros estándares de calidad», explican desde esta firma leonesa. «Consideramos que la competitividad del sector de la patata en nuestro país podría ampliarse implementando mejoras en los sistemas de recogida en campo para no dañar el producto; adaptando el cultivo de variedades de patata a las que son demandadas por la industria transformadora y embolsadora, y enfocándose a una correcta conservación de la patata tras su recolección aumentando la capacidad frigorífica, de manera que se pueda ir suministrando al mercado el producto de origen nacional durante los meses en los que la naturaleza no permite su cosecha en España».

Esta empresa lleva varios años contando con producto nacional durante los 12 meses en variedades como Agria, Lady Amarilla, Rudolph… «Eso para nosotros ha supuesto una fuerte inversión en infraestructuras y material auxiliar como cajones de madera para su mejor conservación, y un esfuerzo económico destinado al aprovisionamiento, además de la necesidad de realizar con atino previsiones de ventas a varios meses vista», destacan sus responsables.

Desde hace años realizan pruebas en el sur de España, con una segunda cosecha en enero y febrero, con el objetivo de ofrecer al consumidor una patata nacional lo más fresca posible incluso en invierno. El riesgo de esta apuesta está en la climatología.

De momento la importación desde otros países se hace necesaria para cubrir su cuota de mercado nacional. «Es la misma razón que explica que más del 70% de todas las frutas y verduras que se producen en España se vendan a terceros países: nos compran estos productos cuando en sus mercados no los tienen. No es coherente pretender vender el 70% fuera, y no comprar nada en el exterior. Es necesario tener una visión realista de la situación», comentan desde la empresa.

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