sábado 07.12.2019

La seda embellece y también cura

La seda embellece y también cura

INMACULADA TAPIA | MADRID


La seda, un hilo vinculado al lujo, lleno de historias y leyendas sobre su origen, de una suavidad exquisita, pero también con una resistencia de titanes, continúa siendo objeto de análisis hasta el punto de hacer de ella una fibra básica en la medicina. Durante siglos, la seda ha sido sinónimo de refinamiento y riqueza, se ha usado como moneda de cambio, un textil delicado, de extrema suavidad, que sigue siendo protagonista de los mejores diseños y que merece una exposición, La Seda. Del origen al futuro por la Ruta de la Seda, presentada en la Real Fábrica de Tapices de Madrid.


Diseños de Balenciaga, de Agatha Ruíz de la Prada o textiles de decoración de firmas como Gancedo o Gastón y Daniela son algunas de las piezas que se pueden contemplar en un recorrido en el que no falta el mantón de Manila o la túnica y cíngulo de la imagen de Jesús del Gran Poder de Sevilla, bordado en oro sobre terciopelo, que ha requerido furgón blindado y escoltas. «Se nos olvida que la seda, además de estar vinculada a la indumentaria de cualquier persona también lo está a la Iglesia a la judicatura o a las fiestas tradicionales», indica Enrique Gaspar Rodríguez, vicepresidente del Instituto de la Seda de España y muestra cómo la tradición en la costura se mantiene en los trajes de fallera de Valencia.


La industria de la cosmética se «beneficia» de las proteínas de la seda por sus efectos hidratantes y cicatrizantes y la medicina se aprovecha de un material que acompaña muchos avances científicos relacionados, por ejemplo, con las células madre para las que «la seda se ha convertido en el mejor soporte», apunta Enrique Gaspar. «La fibroína, una de las proteínas de la seda, se ha reconocido como uno de los biomateriales más utilizados en la medicina regenerativa», añade Gaspar, que reclama las nuevas rutas de la seda como «rutas de la paz». Gaspar asegura que la seda «es un producto cien por cien español. Las moreras llegaron del sur», cuando los árabes las plantaron en la península. La exposición es un viaje tejido en el tiempo, del origen a los objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. «Hay pocos artesanos que conozcan el oficio y con esta exposición pretendemos recuperar territorio donde se trabaja con la seda», añade.

La seda embellece y también cura
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