viernes. 02.12.2022

El turismo micológico mueve montañas y la provincia leonesa se presenta desde siempre como un excelente escenario para la recolección por sus condiciones climatológicas. Quienes saben de esto aseguran que la temporada se presenta mal por las escasas lluvias del mes de septiembre, pero el agua caída en los últimos días viene a aliviar, al menos en parte, el complicado panorama que trae el otoño de cara a la recolección de setas.

 

La nueva estación es el momento por excelencia —aunque no el único— para ‘ir a setas’. Las jornadas micológicas celebradas el pasado fin de semana en Puebla de Lillo dejaron patente que son numerosos quienes practican este tipo de turismo, a los que también se han sumado muchas las familias con niños que aprovechan esta época del año para conocer los pormenores de las salidas. Porque para recoger setas también hay que saber y no es suficiente con salir y llevarse todo lo que encontremos por el camino. De hecho, los expertos coinciden en hacer hincapié en la necesidad de no ir sólo a recolectar, sino también a aprender. Es fundamental reconocer los distintos tipos de setas y llevarnos sólo aquellas que conozcamos y que sepamos que vamos a utilizar con el objetivo de impactar lo menos posible en el entorno.

 

Babia es un ejemplo de turismo micológico. La seta de san Jorge es la reina de la comarca y mueve mucha gente en este época, según asegura Gerardo García Ruiz, de la Asociación de Setas de Babia.

 

Este fin de semana las setas volverán a ser las protagonistas en Riaño, donde se celebrarán las jornadas micológicas, cuyo testigo recogerá la semana siguiente Sabero. Dos buenas oportunidades para aprender los detalles de unos hongos que se han convertido en objeto de deseo pero sobre los que conviene tener unas nociones básicas.

 

El recorrido ideal depende del tipo de seta que se busque, según explica Roberto Ordóñez, de la asociación micológica Alto Porma. La lluvia, junto con el calor, son los elementos que más condicionan el crecimiento de las setas, que son una de las partes del hongo y por eso su distribución varía de forma considerable. Hay algunos que salen en praderas, como los champiñones o las macrolepiotas; otros que se asocian a los árboles, como los níscalos, que se dan en los pinares; mientras que los bosques son caldo de cultivo para los boletus. De ahí la importancia de saber a lo que se va antes de decidir una ubicación.

 

La sostenibilidad es una clave para que se pueda disfrutar de una salida para recoger setas que sea a la vez respetuosa con el medio ambiente. «Los hongos tienen una función ecológica muy importante, son necesarios porque descontaminan y tienen muchos beneficios, por ejemplo, para los bosques porque son descomponedores», explica Ordóñez. Conviene conocer los distintos tipos para no arrancar más de lo necesario.

 

Desde ahora y hasta que llegue el frío, es la época de mayor afluencia de setas. Hayedos, encinares, robledales, pinares, castaños o praderas despliegan su potencial otoñal regalándonos estas maravillas naturales. Hábitats muy diferentes entre si que hacen posible una amplia variedad para los amantes de las setas ¿Las más buscadas? rebozuelos, boletus, macrolepiotas y champiñones.

 

Julián Cerezal, de la asociación micológica leonesa San Jorge, asegura que la provincia es un lugar privilegiado para la recogida de setas. «La mejor época del año, dependiendo de cómo venga, es ésta», afirma. Él también hace hincapié en la importancia de respetar el entorno. «Antes estábamos acostumbrados a ir a cualquier sitio, sin normas, pero es importante que respetemos el medio ambiente. Hay que ir al campo no a llenar el estómago, sino a observar la naturaleza y a disfrutarla». apunta.

 

Los recursos micológicos silvestres cuentan con una regulación integral a través de cotos, reservas o parques desde los que la Junta de Castilla y León controla desde la recolección hasta el consumo.

Tesoros que da la tierra
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