jueves. 02.02.2023
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J. F.

Tampoco hay tantas diferencias sustanciales entre el Hilux Dakar V8 de 325 CV que pilota Fernando Alonso y la versión de serie que se vende en el concesionario.

Si el Toyota Hilux que cualquiera puede llevarse a su casa está animado por el tetracilíndrico turbodiésel 2.4D-4D de 150 CV (40,6 metros/kilo de par), la versión Dakar de carreras adopta un propulsor de gasolina, de 8 cilindros en V, que cubica 5.0 litros y rinde 325 CV, con unos generosos 62,6 metros/kilo de par y, para cumplir con la norma deportiva, una brida de 37 milímetros en la admisión.

Incluso el funcionamiento del sistema híbrido eléctrico autorrecargable de un Yaris Hybrid, un Corolla Hybrid, un C-HR Hybrid o un RAV4 Hybrid es, básicamente, idéntico al sistema de propulsión híbrido del TS050 Hybrid con el que ‘Toyota Gazoo Racing’ —equipo oficial de fábrica— participa en el WEC (‘World Endurance Championship’).

También las cajas de cambio son diferentes: secuencial de 6 velocidades (SADEV) en el coche de carreras del Dakar, mientras que el Hilux de calle lleva una caja automática Super ECT, también de 6 relaciones.

Eso sí, ambos Hilux montan un diferencial de deslizamiento limitado, delantero, trasero y central, en le caso del Hilux Dakar y con bloqueo delantero y trasero en el Hilux ‘normal’.

También ambas versiones, la de calle y la de competición, comparten la carrocería ‘pick-up’, aunque el de carreras es ligeramente más corto, aunque más ancho, con una altura similar, una menor batalla y una mayor altura libre al suelo, para poder superar grandes dunas.

Así, frente a los 5,33 metros de largo del Hilux de calle, el de carreras se queda en 4,88 metros de largo, en 1,85 de ancho y, el de calle, gana 18,5 centímetros de batalla (3,08 metros).

Con 1,84 metros de alto, el Hilux Dakar sólo es un centímetro y medio más alto que el Hilux de doble cabina que puede comprarse en un concesionario y, como fácilmente puede suponerse, es en el peso donde las diferencias son mayores: 1.850 kilos en la versión Dakar, frente a una ‘romana’ de 2.095 kilos en la versión de calle.

La configuración de la suspensión delantera de doble horquilla, coincide en ambos Hilux, aunque no así la trasera: eje rígido con ballesta en el modelo de calle, y doble horquilla zaguera en el de carreras, que monta llantas de 16 pulgadas, y neumáticos de taco grande, mientras el Hilux de serie (doble cabina) tiene llantas de 17 pulgadas, con neumáticos ‘todo uso’, no tan enfocados al uso ‘off-road’, aunque también puede equiparse con todo tipo de gomas para rodar fuera del asfalto, incluidas algunas de grandes tacos. Los amortiguadores del Hilux Dakar están firmados por el especialista ‘Reiger’.

Por lo demás, la versión Hilux Dakar adopta discos de freno con pinzas de 6 pistones, con refrigeración líquida, mientras que en la versión de serie se montan pinzas de 4 pistones, en el eje delantero, y frenos traseros de tambor.

El ‘gigante’ depósito de combustible de la versión de carreras carga… 520 litros, frente a los 80 de la versión de serie, lo que tampoco está nada mal para un coche de serie.

En fin, que aunque las diferencias son evidentes, también se evidencia la apasionante emoción deportiva del fabricante nipón, cuidando cada detalle para cada modelo, sea cual fuere su uso.

Toyota Hilux Dakar. De las carreras… a la calle
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