domingo 16/5/21

La urdimbre de la vida

DF14P6F3-11-11-24-7.jpg

alfredo valenzuela

Puede que la literatura, la filosofía, el griego o el latín no sean imprescindibles para la supervivencia de la especie pero nos ayudan a comprender en qué consiste la urdimbre de la vida», ha dicho la escritora y traductora María Belmonte, que acaba de publicar En tierra de Dioniso. Vagabundeos por el Norte de Grecia (Acantilado).

«Los llamados estudios de ‘letras’ están recibiendo un fuerte ataque en los planes de estudio debido al sacrosanto principio de la utilidad que impera en nuestras sociedades», ha lamentado la autora, quien ha confesado que su devoción por la cultura clásica le llegó «a través de la mitología» por un libro que le regalaron sus padres cuando era pequeña.

Una vez fascinada por aquellos héroes, en el colegio estudió griego antiguo y se quedó enganchada a las historias de La Ilíada y La Odisea hasta que llegaron los viajes a Grecia, a los que debe, entre otras cosas, su último libro de viajes, para el cual ha optado por la región más recóndita de Grecia, la que permanece fuera de los circuitos turísticos:

«Conozco a griegos del sur que nunca han estado en Macedonia y cuando les preguntas la razón te dicen que es que está a ‘desmano’. Existe una velada competencia entre el norte y el sur, claramente favorable hacia el sur aunque, por ejemplo, la mejor universidad de Grecia está en Tesalónica. Curiosamente, ya en la antigüedad se daba esa competencia y los griegos del sur miraban por encima del hombro a los macedonios, a los que consideraban unos bárbaros atrasados».

En Macedonia encontró «un paisaje maravilloso de lagos, ríos, montañas y bosques; yacimientos arqueológicos, ciudades antiguas todavía sin excavar del todo y gente muy acogedora...

Y una fusión de Oriente y occidente: «Si hubiéramos podido viajar a Macedonia a principios del siglo XX la habríamos encontrado salpicada de mezquitas y minaretes, testigos de la permanencia de los otomanos durante cuatrocientos años. Ahora solo queda un minarete en pie en Tesalónica, algunos baños árabes y poca cosa más»

La urdimbre de la vida
Comentarios