domingo 13/6/21

Viaje al neolítico

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La ruta de Sésamo, en los Ancares leoneses, es una de las maneras más cómodas de viajar al pasado sin moverse de la provincia. En ese recóndito lugar pueden observarse figuras humanas en color rojo y también representaciones de animales y otro tipo de dibujos geométricos. Las pinturas se remontan a miles de años atrás (entre 5.000 y 2.000 años de antigüedad) y datan de la Edad del Cobre, a finales del Neolítico. Y, pese a lo que pudiera pensarse, los artistas no eran los habitantes del castro, ya que las pruebas han revelado que las pinturas son más antiguas. Es esta una de las rutas más bellas para conocer el simbolismo esquemático de nuestros antepasados. La hoy limes entre León y Galicia comienza en Vega de Espinareda, a través de un camino que permite admirar los vestigios arqueológicos trazados sobre una pared rocosa y el Castro de Peña Piñera ubicado en lo alto de una colina. Los Ancares leoneses estuvieron poblados desde muy antiguo. Y precisamente algunos restos de esos primitivos asentamientos humanos se visitan en esta corta ruta de senderismo. El conjunto de arte rupestre de Peña Piñera se ha declarado Bien de Interés Cultural. Comienza la ruta en el pueblo de Sésamo, buscamos el cartel que nos indica la dirección que tenemos que seguir para encontrar las huellas de los creadores del Neolítico. Tomamos un camino de tierra y desde aquí unos 3,5 km encontramos un merendero y el corral de lobos. Ahora tomamos el sendero que discurre bajo el farallón rocoso donde se encuentran las pinturas rupestres.

Desde aquí podemos continuar hasta salir a la pista forestal y veremos el mirador interpretativo de la zona. Caminado hacia delante nos encontramos un cruce y tomamos el camino de la izquierda y más tarde en la siguiente bifurcación el de la derecha que nos lleva hacia la loma, Aquí nos desviamos un poco a la derecha para llegar la cumbre donde se encuentra el Castro de Piñera. Volvemos al camino principal en el que debemos tomar la pista que desciende hacia la izquierda. Desde aquí cualquiera de las pistas nos lleva la Valle de Finolledo.

El Castro Peña Piñera ofrece buenas vistas al entorno. Desde allí se divisa la Sierra de Ancares y también las montañas de Laciana y los Montes Aquilianos, así como los valles de Ancares, Finolledo y Fornela. Precisamente, su posición elevada y de vigía natural en la cima de una colina fue el motivo para que sus pobladores decidieran construir aquí esta gran ciudad amurallada.

Se considera uno de los castros más grandes del noroeste peninsular, con más de dos kilómetros de murallas, aunque algunos arqueólogos consideran que únicamente se utilizaba como fortificación de defensa contra ataques de animales salvajes o de otras tribus, y que en realidad el poblado se hallaba en una ladera. Desde allí, se accede a los muros que albergan las pinturas rupestres de Sésamo.

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