jueves. 18.08.2022
En el 2008 se cumplirá el 150 aniversario de la primera fábrica de mantas de lana que se creó en Val de San Lorenzo

Los artesanos textiles maragatos piden su propia denominación de origen

La industria local llegó a tener más de 300 empleos, ahora reducidos a la quinta parte
Los pequeños talleres artesanos, como el de Miguel Cordero, sobreviven trabajando toda la familia
«Nos encargan trajes regionales desde museos del País Vasco a Cataluña, sólo para poder exponerlos como si fueran de allí» MIGUEL CORDERO , empresario autónomo Un último grupo de empresarios textiles maragatos, todos autónomos y con industrias de dimensión estrictamente familiar, intentan conservar la artesaría de la lana en el Val de San Lorenzo, uno de los pueblos emblemáticos de la Maragatería, a medio camino entre Astorga, el monte Teleno y La Bañeza, donde hace apenas un siglo casi la totalidad de la población vivía de telares también centenarios o de la arriería. El encargo para crear una «denominación de origen» está siendo tramitado por José Antonio Cuesta, un joven que estudió ingeniería textil y que, tras estudiar en Béjar (Salamanca), otra tierra de lana y trashumancias, volvió a su pueblo de origen para relanzar lo poco que queda de la tradición textil autóctona como empleado del ayuntamiento. Los padres siguen llevando la empresa. Según él, el problema es complicado y pasaría por una denominación de origen o figura jurídica similar para proteger lo que queda de talleres centenarios en un pueblo de aproximadamente 800 habitantes que hasta hace dos décadas daban trabajo a 300 y ahora a apenas una docena de familias. «Hay un estudio pagado por la Junta, La Diputación y el Ayuntamiento con subvenciones de los antiguos programas Leader de la UE, pero está medio paralizado», aunque otros vecinos, a título particular, quieren relanzarlo. Entre ellos se encuentra Miguel Cordero, que mantiene la empresa familiar a viento y marea a sus sesenta años vendiendo y fabricando al por menor mantas, pareos y cualquier tipo de prendas. Utiliza como materia prima lana autóctona en un 60%, de Galicia, Zamora o Extremadura otro 30% y el 10% restante importada de Australia y Nueva Zelanda, lo mismo que la mayoría de los artesanos de la zona, aunque la baraja de porcentajes oscila según casas. 150 aniversario Mientras José Antonio Cuesta intenta tramitar una denominación de origen para los productos lanares de la zona, «lo mismo que se ha hecho con los vinos del Bierzo, los pimientos de Fresno o las alubias de La Bañeza» para relanzar el mercado local, Miguel Cordero negocia también con otros industriales una celebración a lo grande del 150 aniversario de la creación de la primera fábrica de mantas de lana en Val de San Lorenzo. Esperan relanzar ambos proyectos después de las próximas elecciones municipales, porque ahora los políticos están muy ocupados en lo suyo. Según el primero, el Val de San Lorenzo mantiene todavía activas una docena de industrias familiares del medio centenar que tuvo hace apenas veinte o treinta años, todas las cuales podrían sobrevivir con un reconocimiento oficial de calidad y origen. El tema está en trámite y «primero lo intentamos con la lana, como materia prima, pero hemos terminado optando por una marca de producto final, cuya aprobación llevará todavía algún tiempo en trámites con la delegación territorial de la Consejería de Industria de la Junta». El segundo, que empezó de autónomo hace treinta años y ahora suma el doble, después de aprender el oficio de trabajador por cuenta ajena, quiere organizar como sea el 150 aniversario de la primera fábrica que se instaló en su pueblo, para lo cual ha reunido un comité con varios colegas, todos en su misma situación. A la espera de subvenciones oficiales esperan también a que se celebren las elecciones. La efemérides deberá tener lugar en el 2008 y a ella espera invitar también a no pocos clientes de la pañería catalana o vasca con los que contactó antes de instalarse por cuenta propia, también como todos. Ahora, aparte de paños y mantas vende para el turismo: «me va bien y no puedo quejarme compitiendo en calidad, porque en precios no puedo, así que me siguen llamando desde museos de Cataluña y el País Vasco para encargarme trajes regionales históricos que se remontan hasta la época medieval para museos de la historia que ellos tienen por suyos, pero se hacen aquí: estameñas, capotes o sayales, por ejemplo». EVOLUCIÓN DE EMPLEOS POR CUENTA AJENA EN INDUSTRIAS TEXTILES DE LA LANA En los años sesenta Hoy Queda una docena de empresas donde trabajan exclusivamente los propietarios y un solo asalariado

Los artesanos textiles maragatos piden su propia denominación de origen
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