domingo. 27.11.2022
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Mónica González Diñeiro, experta en control de plagas|

« Tenemos que ser muy metódicos porque desinfectamos instalaciones donde ha habido casos de positivos diagnosticados. Como para no tener cuidado...», explica Mónica González Diñeiro, experta en control de plagas de la empresa Dermes, que estos días ha visto cómo ha pasado de higienizar negocios de hostelería a reducir su actividad al mínimo, con bares y restaurantes cerrados, para centrarse en la desinfección de instalaciones públicas, centros de trabajo, tiendas de alimentación y vehículos oficiales, como los de la Policía Municipal de Ponferrada. Con veinte años de experiencia en tareas tan ingratas como las desratizaciones, la aplicación de insecticidas y la limpieza de viviendas donde ha habido algún fallecido sin detectar durante días, la crisis del Covid-19 ha cogido a Mónica González curada de espanto. Pero en absoluta desprevenida.

«En el trabajo no compartimos vehículos, ni herramientas para no contaminarnos», cuenta. Sus dos compañeros en la empresa viven solos, pero ella convive con su marido y una hija de 11 años y a diario limpia y desinfecta la furgoneta, tira en una bolsa el material desechable, y antes de entrar en casa deja el calzado fuera. Después se lava las manos a conciencia y abraza a su hija. En el trabajo usan gel hidroalcohólico y una solución de agua y cloro para limpiar el volante. «Tenemos las manos como una lija del siete», dice. Y casi se la oye reír.

"No compartirmos nada no contaminarnos"
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