viernes. 09.12.2022
Los que dan la cara contra el virus | Luis García. Portero de finca

«Un día normal este hall parece Ordoño. Ahora, no»

Luis García, portero de finca. RAMIRO
RAMIRO

«Un día normal, siempre digo que este hall parece Ordoño. Ahora, no», dice Luis García, quien desde hace cuatro años ejerce de portero de finca en la calle Covadonga, 5 para 80 domicilios.

García representa al colectivo que se encarga del primer contacto cívico que tiene el ciudadano con el exterior, porque suele ocurrir que, cuando uno abre su puerta, en el exterior, esa alfombra de la vida en común ya está limpia. Y no hay milagro sino su trabajo. Ahora, en cambio, ese hall de convivencia y confidencia es una zona de saludo muy educado pero de rápido paso, con pocos vecinos que circulan, y, eso sí, igual de limpia que siempre. «La gente más mayor está asustada», asegura este también carpintero y tornero de madera, de 51 años. Pasan varios vecinos que saludan y hablan sobre el monotema. En la portería de García destaca todo un escaparate dedicado a la Semana Santa, afición que le llegó por parte de madre. No tiene hijos pero sí cinco hermanos. Todos viven en León.

Para este vecino de La Virgen del Camino estos días son extraños porque su trabajo contiene mucho de la relación con la gente que vive en la comunidad. «Son muy buena gente. Ahora me preguntan más qué tal estoy, y yo todas las mañanas a las personas mayores que viven solas les llamo desde abajo por si necesitan algo», relata. Es su nueva rutina solidaria.

«Un día normal este hall parece Ordoño. Ahora, no»
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