domingo. 27.11.2022
Pescadería La Ría. F. Otero Perandones.
El equipo de Pescados La Ría, en La Serna. FERNANDO OTERO

L a familia Mata, de origen maragato, lleva la tradición pescadera en el ADN. Esta familia de San Martín del Agostedo abrió su primera pescadería en la calle Juan de Arfe en 1947. Fue Manuel el pionero. De ocho hermanos, los cinco hombres tuvieron pescadería en León. Emilio Mata, el padre escadería La Ría echó a andar en 1947 en el barrio de El Crucero, ha estado en Armunia y desde hace 48 años tiene una de sus tiendas en la calle La Serna. Matías empezó a los 14 años con su hermano mayor y más tarde abrió pescadería en Armunia. En 1972 abrió local en La Serna. Entre uno y otro se crió su hijo, Emilio Mata Grande, al frente de Pescadería La Ría, con sus cuatro empleados: Mónica, Javi, Bea y Nuria. Todas siguen trabajando. «Ni me he planteado hacer un erte. Somos como familia»,

Emilio nunca imaginó un Covid-19. «Nos tocó. Hay que ser fuertes y aguantar hasta que aguantemos», dice. Con el ánimo siempre en alto, Emilio es un pescadero vocacional que hasta cuando hace turismo busca las referencias pesqueras, sino también un acérrimo culturalista. Tiene el ánimo siempre en alto.

La pandemia ha cambiado los usos y las caras de la clientela. «Hacen pedidos grandes para la semana. Hay mucha gente joven que compra para familiares o vecinos y hay que hacer dos o tres tickets», comenta. También ha notado afluencia de gente desconocida y la «echamos de menos a la gente que vive lejos, hace tiempo que no les vemos».

También han aumentado los pedidos a domicilio. «No tenemos capacidad para llevarlo a todo el mundo, pero a la gente de toda la vida, sí. Llevamos 48 años en el barrio y hay gente a la que tienes que ayudar», precisa. También destaca el civismo de la clientela: «Tomaron la iniciativa de espaciarse y más de dos no entraban. Tenemos una clientela selecta».

«Echamos de menos a los clientes que viven lejos»
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