miércoles 8/12/21

Miran más a lo que viene, que a lo que ha sucedido. Están volcados en recuperar el tiempo robado por la pandemia. «A estas edades, un año es como media vida», dice Flor de Juan, gerente del centro de Alzhéimer León.

La primera ola sumió al centro en el desconcierto, pero los terapeutas no abandonaron a sus mayores. Por teléfono, asistiéndoles en sus casas, tirando de recursos e imaginación. La segunda ola cogió a los 70 trabajadores del centro preparados para frenar el paso al virus. Hicieron grupos burbuja, extremaron todas las precauciones hasta la obsesión. Han tenido bajas, pero han logrado mantener a salvo a sus usuarios. «Ahora estamos centrados en programas de recuperación, en el futuro».

Tienen un exhaustivo trabajo de investigación que recoge el impacto de la falta de estimulación y el aislamiento en los enfermos de alzhéimer y otras demencias. Pero también han comprobado la capacidad de recuperación de los enfermos. «Este es territorio de valientes», define Flor de Juan. «Trabajadores, familias y pacientes, todos juntos. Hemos vuelto. Aquí estamos».

«Este es territorio de valientes, estamos centrados en el futuro»
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