jueves 28/10/21
Más incertidumbre que movimiento

La fase 1 debuta en las islas sin chiringuitos ni turistas

«¿Abrir para quién?» comentan en los negocios de La Gomera,
La isla de La Graciosa inició ayer la fase 1 de desconfinamiento. JAVIER FUENTES

La escasa incidencia de la pandemia en las islas canarias de La Gomera, El Hierro y La Graciosa y en la balear de Formentera les ha permitido ser la avanzadilla en una desescalada que han comenzado en la fase 1, y que ha arrancado con prudencia y algunas dudas como si es posible bañarse en las playas y con una pregunta en el aire: «¿abrir para quién?», ante la falta de turistas que den movimiento al negocio.

La cautela se extremó en el primer enlace marítimo entre Ibiza y Formentera con el cribado de test rápidos a todos los pasajeros que han embarcado y la duda la expresó la presidenta del Consell de Formentera, Alejandra Ferrer, sobre la posibilidad de bañarse en las playas, algo que parece no queda claro en la orden ministerial, por lo que se ha trasladado la pregunta al Gobierno.

No obstante, Ferrer considera que «por sentido común», los ciudadanos deberían poder bañarse «con total seguridad».

Y otra duda remitida al Ejecutivo para su aclaración, y vinculada con esta, es sobre la apertura de chiringuitos, concesiones de hamacas y ocupación de terrazas a pie de playa.

En cuanto al embarque de Ibiza a Formentera, la realización de test dejó en tierra a los pasajeros que han dado positivo. El área de salud de Ibiza no informó del número de personas que no pudieron subir al ferry pero comunicó que les realizará una nueva prueba de PCR para confirmar resultados.

Los más de 46.000 habitantes de estas cuatro islas (34.000 en las tres canarias y algo más de 12.100 en Formentera) entraron ayer directamente en la fase 1, es decir, pueden celebrar reuniones de hasta 10 personas dentro y fuera de casa, manteniendo la distancia de seguridad, abrir las terrazas al 50 por ciento de su capacidad y las tiendas de menos de 400 metros cuadrados, entre otras medidas.

Pero en La Gomera, El Hierro, La Graciosa y también en Formentera, la normalidad se resiste a regresar. Se ve más gente en la calle y algunos negocios han abierto, pero en las tres islas canarias flota la misma incertidumbre: sus economías dependen en mayor o menor medida de un turismo que aún tardará en volver.

Y en Formentera, la vicepresidenta y titular de Comercio del Consell, Ana Juan, admite que en el caso de negocios de temporada sus propietarios se están pensando abrir «porque al no haber turistas, realmente no tiene sentido».

En el resto de establecimientos, Ana Juan cree que en los próximos días aumentará la cifra, ya que muchos están aún adaptando los locales a las recomendaciones higiénicas y a los protocolos.

La Gomera, que fue el primer lugar de España en afrontar la amenaza del coronavirus, el 31 de enero, con el caso de un turista alemán recién llegado a la isla, es ahora uno de los enclaves que lidera la desescalada en fase 1. Pero aquí como en el resto de las islas no se quieren dar pasos atrás. Por eso, el presidente de su Cabildo, Casimiro Curbelo, hizo un llamamiento a la responsabilidad de todos los gomeros. Al Cabildo, dice Curbelo, le preocupa la recuperación económica pero considera que la prioridad es dar cobertura a la caída de actividad en los sectores productivos.

En el municipio de La Frontera, en el norte de El Hierro, algunos comercios y pocos bares abrieon. En ningún momento se registró una afluencia importante de ciudadanos a los establecimientos que han pasado más de 50 días cerrados. Los clubes de buceo aún se preguntan como podrán salir adelante con las restricciones sanitarias añadidas a las medidas de seguridad que ya tienen que cumplir.

La fase 1 debuta en las islas sin chiringuitos ni turistas