sábado 14.12.2019
la revolución de los hidrocarburos | búsqueda de nuevos recursos

La fiebre del petrorrublo llega a León

Una veintena de proyectos gasísticos pretenden convertir el norte de Castilla y León en una pequeña Rusia. Heritage Petroleum y CBM estudian la rentabilidad de extraer metano en capas de carbón del Torío y Sabero.
La fiebre del petrorrublo llega a León

Tras la fiebre del viento que llenó la alta montaña leonesa de parques eólicos ahora adormecidos, llega a León y al norte de toda la comunidad autónoma un nuevo fenómeno industrial para producir energía a través de hidrocarburos extraídos del subsuelo, principalmente gas y grisú. La Dirección General de Energía y Minas de Castilla y León ha autorizado ya seis permisos a otras tantas compañías, y tiene pendientes otros trece más, para que estudien la viablidad de producir hidrocarburos a escala industrial en una red de proyectos que salpican toda la vertiente norte de la comunidad, desde León hasta Burgos. Se trata de una revolución que sólo acaba de empezar y que convertiría a este territorio en una especie de pequeña Rusia, salpicado por numerosos pozos de inyección e inversiones multimillonarias que suenan más a petrorrublos que a pesetas.

De los 19 proyectos tramitados en la Junta, dos corresponden a la provincia de León: el ya autorizado en el valle de Sabero a CBM Recursos Energéticos para extraer metano de capas carboníferas (Diario de León, 20 de mayo del 2010) y el solicitado por Heritage Petroleum para hacer lo mismo en el entorno del Torío. La misma compañía pretende un proyecto similar en Guardo y el resto de plataformas se extienden por otros puntos de las provincias de Palencia y Burgos.

«El tema es muy inicial, pero interés aparente sí que hay; si no no sería posible el movimiento que han ocasionado estos proyectos de un año hasta ahora», indica Ricardo González Mantero, director de Energía y Minas en la Consejería de Economía y Empleo de Castilla y León. La crisis, según él, no está provocando la espantada generalizada de inversores que se ha dado en otros sectores, más bien lo contrario. Es posible que algo tenga que ver la necesidad imperiosa de producir hidrocarburos propios ante la gradual desaparición del petróleo y también el sueño dorado que está viviendo la comunidad vecina del País Vasco con las recientes concesiones para extraer gas no convencional, un filón por explotar.

El aporte de la montaña

Las características geofísicas de la provincia leonesa pueden ser un gran aporte a este contexto. Las minas de carbón contienen grandes cantidades de gas metano. Su liberación a la atmósfera en las explotaciones de carbón supone un efecto veinticuatro veces mayor que la correspondiente emisión de CO2 y además el grisú resulta muy peligroso dentro de los yacimientos. La solución que se busca en los dos proyectos de León es la de extraer ese metano para darle un uso industrial, incluso utilizando las bolsas que se han vaciado para inyectar CO2, que es uno de los grandes retos para mantener viva la minería del carbón. No es casual, por tanto, que las investigaciones solicitadas a la Junta se concentren en 37.926 hectáreas del subsuelo minero de Sabero y 12.611 hectáreas en Matallana de Torío.

De momento son sólo investigaciones y no concesiones de explotación, pero las tecnologías que desarrollan «son extremadamente caras» como para no tomarse los proyectos en serio, indica González Mantero. El más avanzado de la provincia es el que ejecuta CBM Recursos Energéticos en el área de Boñar y Sabero. Está ligado a Hullera Vasco Leonesa, que participa junto a otros socios en el estudio de esta cuenca minera para determinar la cantidad de metano que hay en un gigantesco territorio de casi 40.000 hectáreas bajo los municipios leoneses de Boñar, Vegaquemada, La Ercina, Gradefes, Cistierna, Cebanico, Sabero y Crémenes. «Todavía no hemos empezado el trabajo de campo», apuntan desde la compañía. Lo que significa que todavía quedan por determinar las zonas prioritarias para los emplazamientos de los sondeos y las zonas de concentración de gas en antiguos minados, así como evaluar los aspectos ambientales del proyecto en su conjunto y su memoria económica. Sólo la investigación costará un millón y medio de euros y está previsto que culmine en el año 2016.

Donde está el grisú

La segunda cuenca en estudio es la de la montaña central. El permiso lo ha solicitado Heritage Petroleum PLC para realizar un proyecto similar al de Sabero, por lo poco que ha trascendido de su contenido. En este caso el campo gasístico abarca algo más de 12.000 hectáreas de subsuelo, cuyo perímetro está delimitado por los municipios de La Pola de Gordón, Villamanín, Cármenes, Vegacervera, Matallana de Torío y La Robla. Esta compañía, inversora en exploraciones de petróleo y gas y en proyectos de extracción de metano en minas de carbón en Italia, Francia y España tiene su sede en Londres, aunque el domicilio postal facilitado por su representante, Dixon H. Porter, se encuentra en Pardavé. El denominado proyecto Matallana fue tramitado ante la Delegación Territorial de la Junta en enero del 2008. Sus promotrores también tienen pendiente de autorización un proyecto gemelo de investigación y explotación de hidrocarburos en Guardo, siguiendo la estela de la revolución energética que se está viviendo a un lado y al otro de la Cordillera Cantábrica, donde se concentran las principales reservas de grisú de la península.

Según los datos facilitados por la Consejería de Economía y Empleo, sólo uno de los proyectos autorizados actualmente en la franja norte de Castilla y León utilizará la técnica de fractura hidráulica para extraer los hidrocarburos. Se trata del proyecto denominado Sedano, titulado a favor de la sociedad Trofagas Hidrocarburos S.L. Este método, muy cuestionado por su impacto ambiental en otras autonomías como el País Vasco, utiliza grandes cantidades de agua mezclada con un cóctel de compuestos químicos que extrae el gas cuando se inyecta a gran presión. Este combinado, al llegar a la capa de roca objetivo, la fractura de tal modo que las burbujas de gas se liberan y pueden ser capturadas para su posterior uso como combustible. El problema que se atribuye a esta técnica, aplicada principalmente en Estados Unidos, es que no se puede descartar la contaminación de los acuíferos cercanos por estos productos químicos cuya composición está blindada bajo patente.

La Junta no ha desvelado, sin embargo, cuántos y cuáles de los trece proyectos que quedan por evaluar en la Dirección General de Energía y Minas utilizarán las perforaciones a través del denominado ‘fracking’. Organizaciones conservacionistas y vecinales se han plantado contra la fractura hidráulica en territorios como Cantabria o Euskadi, pero es un movimiento de rechazo internacional que ahora canalizan entidades como Greenpeace. La cuestión de fondo que plantean los responsables de esta ONG apunta hacia la no necesidad de producir más gas. Su estudio Renovables 100% demuestra, en opinión del responsable de la campaña sobre energía y cambio climático, Julio Barea, que «podemos alcanzar un sistema energético totalmente basado en renovables, sin cometer hechos absurdos como buscar otros combustibles fósiles con potenciales graves impactos para el planeta».

No obstante, de confirmarse las actuales expectativas, la veintena de proyectos tramitados en la Junta posibilitarían una reducción de la dependencia energética que mantiene España en petróleo y gas, una de las más altas de Europa y también una de las que mayor factura genera: más de 65.000 millones de euros al año. Para tener una referencia, la producción propia de hidrocarburos apenas alcanza el 1% de las necesidades.

La fiebre del petrorrublo llega a León