miércoles 21/10/20
Elecciones Generales 10N

Iglesias, manual de resistencia

Pablo Iglesias asume la factura por el fracaso de las negociaciones con el PSOE
PIERGIOVANNI
Pablo Iglesias. LUCA PIERGIOVANNI

Comienza a ser una costumbre que Pablo Iglesias salga de los procesos electorales tocado e intentando salvar los muebles. La verdad es que lo hace bastante bien. Su partido podría pasar a llamarse Salvemos. El líder de Podemos llegó a las elecciones de abril en estado crítico y salió tocado pero con una enorme capacidad de influencia que no consiguió transformar en una opción de gobierno. De las elecciones de ayer, Iglesias sale igualmente tocado, con medio millón de votos menos, y con esa costumbre suya de decirle a los demás lo que tienen que hacer con una enorme superioridad moral. Volvió a demostrarlo anoche, tras los resultados.

Durante la campaña, se mostró sin embargo mucho más amable, sin dejar de tenderle la mano al PSOE, proponiéndole a Pedro Sánchez olvidar todos los reproches y juntar la "experiencia" de los socialistas con la "valentía" de Podemos. Iglesias muestra su mejor cara en las campañas. Entre otras cosas, porque es el único candidato que en los debates parece lo suficientemente cómodo como para abandonar la rigidez del guión y el argumentario y reaccionar con naturalidad, improvisando ante lo que dicen sus rivales.

También porque ha cogido la costumbre simpatiquísima de fruncir el ceño y pedirles responsabilidad a los partidos del IBEX 35 y del Régimen del 78. Esa es la mejor versión de Iglesias, que se muestra cada vez más como un auténtico resistente. Ha sobrevivido a los congresos sanguinarios y las guerras internas, a las acusaciones de cesarismo, al chalé de Galapagar, al abandono de los fundadores del partido, a la huida de las confluencias, al rechazo de una oferta para entrar en un gobierno con una vicepresidencia y tres ministerios... Por sobrevivir, Pablo Iglesias ha sobrevivido hasta a las charlas de Monedero. Quien fuera una 'rockstar' de la nueva política se empeña en no dejar un bonito cadáver. Y aguanta.

De hecho, de la nueva política ya solo queda él. Si tuviese que escribir un libro sobre estos años, Iglesias podría apostar por el juego de palabras y tirar de segundo nombre: 'Manuel de resistencia'. La competición entre él y Pedro Sánchez por ver quién sale vivo de todo esto no es lo menos interesante de la política española del momento. Esa contienda se encarnizó aún más ayer, en el momento en que se conoció el complejísimo resultado electoral y se clausuró la campaña, o sea, lo único que hasta ahora ha demostrado Pablo Iglesias que se le da realmente bien.

Iglesias, manual de resistencia