sábado. 01.10.2022
Caboalles de Abajo

«Llevamos sangre minera y eso se nota»

Sigue la resistencia en la residencia El Roble, con el personal atrincherado contra el coronavirus
Los trabajadores que se han confinado en la residencia. DL

A la espera de conocer los resultados de la prueba del COovid-19, que el pasado martes les realizaron a los trabajadores de la residencia El Roble de Caboalles de Abajo, tras haber sido confirmados 24 positivos de los 25 residentes de este centro, los siete trabajadores que comenzaron su encierro voluntario junto con sus mayores el pasado jueves se sienten esperanzados y con mucho ánimo.

«Llevamos sangre minera, somos una familia», aseguran estos siete empleados confinados con los 12 residentes que todavía permanecen alojados en este centro, tras haber sido trasladados 13 ancianos al hospital del Bierzo por dar positivo en los tests a los que fueron sometidos hace unos días.

La Policía Local, la Guardia Civil y Protección Civil hicieron sonar sus sirenas en homenaje a la plantilla

Según cuentan en su sexto día de encierro su día a día se centra en continuar con las labores rutinarias para cuidar de «nuestros mayores» y en estos momentos les controlan mucho más la fiebre y están atentos a cualquier síntoma que pudiera presentarse, dejando de lado el puesto asignado a cada uno.«Ahora somos un grupo, y estamos con nuestros mayores para cuidarles y ayudarles», y no sólo en la parte física sino también en la emocional.

Siguen pensando igual que cuando tomaron la decisión de confinarse. Solo pensaron en los ancianos y mantienen que «no había miedo y no lo hay».

Por supuesto, admiten que se trató de una decisión difícil, que incluso a sus propias familias les costó entender.

Para hacerles más agradable el encierro, continúan recibiendo muestras de cariño y recuerdan con especial agradecimiento la que ayer protagonizaron los agentes de la Policía Municipal y la Guardia Civil y los miembros de Protección Civil que a las ocho de la tarde, con sus sirenas encendidas, les mostraron su aplauso a las puertas del centro.

«Llevamos sangre minera y eso se nota»
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