martes 31.03.2020

Un millón de euros es el negocio para catorce pequeñas empresas

Teóricamente y según la Delegación de la Junta en León la provincia cuenta con un censo de catorce granjas cinegéticas autorizadas para este tipo de actividad con todas las bendiciones oficiales. Los criaderos de animales salvajes o semisalvajes para uso en fincas particulares, desde pequeños paisanos en los pueblos hasta propietarios caprichosos que se han traído hasta estas latitudes incluso bisontes americanos o especies aún más extravagantes, no se cuentan. Según Secundino Castresana, uno de los criadores de perdiz con más instalaciones y cotos de caza intensiva el negocio mueve en la provincia en torno a un millón de euros anuales para el conjunto de las granjas. Algunos piensan que bastante más y, en todo caso, representa una renta complementaria para no pocas zonas rurales en forma de aprovechamientos cinegéticos para las juntas vecinales y turismo de temporada para los particulares que sepan aprovecharlo. Castresana ironiza sobre las especies de caza que se puedan considerar propiamente salvajes, asegurando que «ni una». «El ciento por ciento, empezando por las perdices, es todo recría, aunque buena y te exigen unas instalaciones que necesitan mucho terreno y dinero. Otra cosa es que luego se les pueda sacar rentabilidad, porque en los mejores años tener ya un índice de mortalidad del 20% de animales es ya un éxito y en temporadas de lluvia o de nieve se puede llegar al 50%, cuando se multiplican los parásitos y las bacterias. Y aquí los veterinarios pueden hacer también bien poco, porque los pájaros aguantan mal la medicación y pierden hasta al color de la pluma». En cuanto a caza mayor, él mismo dice administrar casi un millar de hectáreas de cotos de explotación intensiva, en parte de las cuales cría también corzos y gamos, «y también pienso introducir el muflón ¿Más? Eso de que en todo el noroeste quedan doce o catorce parejas de urugallos es una bobada, porque en Francia hay todas las granjas que quieras y para traerlos sólo necesitas tener un sitio con robles». En cuanto a clientela, se queja de que está estancada desde hace «cinco o seis años» con cazadores que proceden mayoritariamente de Asturias y Galicia o de provincias vecinas a León. «Los vascos y catalanes van a otros sitios».

Un millón de euros es el negocio para catorce pequeñas empresas