domingo 13/6/21

De repartidor de jamones en Madrid a jefe de cocina en Canadá

Esmeraldo Oteruelo salió de La Cabrera con el sueño de poner una carnicería en Madrid, como tantos paisanos. Corrían los años 50 y se aprendió hasta el último rincón de la capital repartiendo jamones para la carnicería de Santa María de la Cabeza, de otro cabreirés, para la que trabajaba. Conoció una ciudad que aún tenía calles sin asfaltar y sin luz, como su pueblo. «Pero los paletos éramos nosotros», recuerda. Al poco tiempo se fue a Suiza. «Fui el primero del pueblo en ir allí, llegué en 1962 y ese mismo día empecé a trabajar», comenta. Cinco años después, con la Expo del 67, se marchó a Canadá con lo puesto. Las buenas referencias le abrieron las puertas en restaurantes y con 27 años se convirtió en el jefe ejecutivo de la compañía. Casi no hablabla inglés, pero el francés le sirvió de ayuda. Allí conoció a su esposa, Laura Leffingwell, con quien ahora emprende una nueva vida en su pueblo natal, Pozos de Cabrera, con un negocio de cocina y turismo internacional. Su nieto Cormac disfruta estos días de verano de los aires de Cabrera.

De repartidor de jamones en Madrid a jefe de cocina en Canadá
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