lunes. 27.06.2022
terraza
FERNANDO OTERO
Un mes y medio sin tocar a nadie, ninguna parte del cuerpo de nadie, salvo el propio, porque equilibrismos los justos, ¿pasará factura? Porque el gesto más cariñoso ahora será un paso atrás. Ver a alguien conocido y lo primero que se le dará, será un paso atrás. Quedará un poco a lo Chiquito de la Calzada, por ponerle algo de coreografía a la escena. Si tienes que salir a la calle, y ves a alguien conocido y no le dices más que un hola en movimiento es que lo estás haciendo bien. Corre el aire. A veces, demasiado. Porque nos intentamos proyectar en los próximos saludos cuando esto pase. Puede que sea un saludo pensando en que todavía no te estrujo pero que cuando se pueda, sí. Aunque, también, habrá que dosificar los abrazos. El mundo será de los secos. Tenemos que vernos. Esa era la frase. Pero quedó como conjugación pendiente. Y lo que ha pasado es que esos asuntos que estaban en la sección de no tengo tiempo ahora están en la de a ver cuándo se puede. Y los que han pasado a primer plano son los temas de dentro. El boom de las videollamadas estaba ahí, acechando... Los que cogen el móvil y empiezan a dar paseos, lo pasan mal. Mi caso. Aunque también creo que una videollamada no tiene que ser eterna. Mi amigo Richi hizo el otro día la primera de su vida. Le encantó. Se pasó un buen rato haciéndose un estricto análisis de su rostro, pelo, cara y hasta de su dentadura. Mientras hablaba. Demostró que en confianza se puede llamar desde Las Palmas a su León y que la distancia no es olvido. Las videollamadas si están bien hechas empiezan por un qué tal estáis, un poco de debate, un buen vino, y terminan remontándose a aventuras pasadas en las que el humor se impuso y que ahora aparecen redobladas por más humor. Ahora que no se puede, recuerdo que hace unos años, tras la pérdida de un gran amigo, decidimos que podríamos hacer como todo el mundo: una cena de Navidad. Por vernos. Por alguna razón solo encontramos día libre el 28 de diciembre. Y la hicimos. Y ya quedamos en que no nos sentaba mal el día de los inocentes. Al año siguiente repetimos. Y ahí en El Cuervo nos juntamos los que pudimos. Abrazos, quién los pillara, y larga charla en la barra. Hasta que llegó Sara y nos dijo: «Veo que vosotros no os vais a sentar...». Y quedó aquello en un picoteo de los buenos, de pie, y hasta hoy. No hicimos más. Nuestro record en cenas de hermandad quedó en dos míseras citas. Ahora, en cambio, todo son ajustes de futuro para retomar tiempos pasados. Hay una canción de Sabina que dice que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Es decir, que puede que el remedio mejor que la enfermedad sea hacer con el pasado los mejores planes de futuro. Y por supuesto volver a los lugares bellos, físicos y que construyen la memoria. Como ese video de Ramiro López Lobato, jefe de fotografía de Diario de León, que es un retrato de la provincia, pero que contiene la biografía de todos y así resulta que le sale la geografía sentimental de esta provincia: Diario de León. Esencia de León. Un minuto y pico en el que vuelas. Y en el que queda claro que tenemos que vernos no es una propuesta, es un mandato.

Tenemos que vernos