miércoles 01.04.2020
En primera persona

«Hay que tener esperanza, ahora que ya pasé el virus no lo veo tan grave»

El camionero de Transleón hizo tres viajes a Italia en febrero, a la zona cero del Covid-19, y cayó fulminado al regresar del tercero
Benjamín Fernández Baños, primer paciente curado de coronavirus en León. RAMIRO
Benjamín Fernández Baños, primer paciente curado de coronavirus en León. RAMIRO

«Lo pillé en Italia y lo traje para aquí». Benjamín Fernández Baños, camionero leonés de 62 años, primer enfermo del Covid-19 en la provincia es, afortunadamente, uno de los rostros de la esperanza en estos días en que las cifras de infectados y fallecimientos contagian de angustia al país.

Confinado en casa, y con ganas de volver al camión, se recupera de un susto del que hay varios días en blanco en su memoria. Las cinco jornadas que permaneció entubado con un respirador en las unidades de cuidados intensivos del Hospital Bierzo y el Hospital de León, del que salió la semana pasada.

El viernes 28 de febrero llegó al Bierzo del tercer viaje que hizo ese mes a Italia. En las rutas que realizó, entre Francia, Italia, el Bierzo y Madrid, había transportado cargas de vidrio y acero a Italia. En el tercer viaje, tras descargar en Basiano, al lado de Milán, cargó plásticos de reciclaje para la empresa Stac de Perandones, en el Bierzo. Lo que no sabía es que un ‘polizón’ se había colado en su propio cuerpo para atacar su salud. «Fue un viaje normal, uno de los más tranquilos que he tenido», recuerda.

Volver a empezar

«Estaba deseando jubilarme y ahora no quiero más que volver a la carretera»

Dónde y cuándo se infectó es un misterio. Pero estuvo las tres veces en la zona cero del coronavirus en Italia. La gente le preguntaba por España cuando aquí aún no había conciencia de la que se venía encima.

Le llamó la atención que en Milán, después del bloqueo, la gente «andaba por la calle como por aquí» y alguna señal recibió en su intuición. «En la segunda semana fui con un cargamento de la vidriera a Lombardía, con tarros de cristal para conservas·, relata por teléfono y volví con una máquina de limpiar calles para La Bañeza. Ese fin de semana explotaba en los informativos la noticia de que el Covid-19 se expandía desde Milán y la región quedaba bloqueada.

«Lo comenté en la oficina: ‘¿No habré cogido esto allí?’. «Qué vas a coger tú eso!», le respondieron. No pensó más en el tema. «Nadie pensábamos que iba a ser tan grave», admite.

El viernes 28 de febrero, a las tres de la tarde, llegó al Bierzo y descargó. Hablaba con un compañero cuando su vida quedó suspendida de un hilo. «Me dio el bajón. Se me puso la lengua de trapo, me desvanecí y ya no supe más. Me desperté cuando estaba en el hospital del Bierzo», recuerda.

Gracias a la sanidad

«Estoy agradecido al personal sanitario. Fui mal paciente algún rato. Ellos estaban en su lugar»

Benjamín, a pesar del estado de confusión en que se encontraba, tuvo reflejos para alertar de un dato decisivo: «Vengo de Italia, a ver si traigo el virus ese», dijo al personal sanitario que le atendía. «Bueno, vamos a ver, hay que analizarlo», le dijeron. Y no supo más hasta que se despertó después de cuatro días entubado en la UCI. Le hicieron la prueba en el Hospital Bierzo y, según tiene entendido, se envió a Madrid. «Llegó el resultado en la madrugada del sábado y me lo dijeron el domingo por la mañana», señala su esposa Catalina, que había pedido el traslado a León «el mismo viernes».

Benjamín Fernández Baños es natural de Santas Martas, y vecino de León, «aunque muchos creen que soy del Bierzo porque caí allí», aclara. «Perdí el conocimiento y toda la luz y no fui persona hasta el miércoles siguiente», explica. «Estuve sedado y entubado con respirador», añade.

Sin miedo a Italia

"Si me toca volver a Italia, voy a Italia. Es lo que hecho toda la vida y no quiero acobardarme»

Cuando se despertó y su hija le dijo que «me había hecho famoso por ser el primero que había tenido el coronavirus en León» no daba crédito. Y le asaltó una preocupación: «Si lo traje, había podido contagiar a mi hija, a mis hermanos, a mis compañeros de trabajo...». por suerte, no ocurrió.

Tampoco «he sido consciente de tener fiebre», añade extrañado de que su cuadro de síntomas, aparentemente, no se ajuste a lo que se sabe y difunde del Covid-19. «A lo mejor (el coronavius) me aceleró una cosa que tenía ahí pendiente», reflexiona.

En los casi de 40 años de rodaje por las carreteras nunca se vio en una situación parecida. Empezó en la profesión con 24 años y en 1988 pasó al transporte internacional. Desde entonces no se ha apeado del camión. Apenas unos rasguños de algún golpe menor.

Conoce las carreteras de Europa casi como la palma de la mano, sobre todo las de Italia. «Toda una vida dedicada al transporte y, a mis años, estaba deseando jubilarme, pero ahora solo pienso en recuperarme del todo y volver a la carretera...», apunta.

Pendiente de recuperarse de una luxación en el hombro por la caída que sufrió, a primeros de abril tiene la consulta y espera que le den el alta: «Si me toca para Italia, vuelvo a Italia, a donde me toque. Es lo que he hecho toda la vida y no quiero acobardarme», señala.

Benjamín Fernández Baños se despide con agradecimiento especial a los sanitarios que le han atendido en el Bierzo y en León. «Yo fui un mal paciente en algún momento, porque me quería ir a casa cuando estaba en aislamiento. Ellos han estado a su altura. Aunque creo que al principio estábamos todos desorientados por ser el primer caso», comenta. «Es la primera vez en mi vida que estoy en un hospital y no entendía esas medidas. Ahora me doy cuenta», agrega. El confinamiento lo lleva cuesta arriba. «Si pudiera salir a pasear y que me diera el aire, me recuperaría antes». El Estado de Alarma obliga.

«Hay que tener esperanza, ahora que ya pasé el virus no lo veo tan grave»