jueves 17/6/21
La normalidad, lejos

El verano que toca: turismo de cercanía y sin visitantes extranjeros

El Gobierno plantea la desescalada del sector en dos fases, mientras que los expertos afirman que estamos "muy lejos" de la normalidad.
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Dos policías patrullan por la playa Estany d´en Mas, en Manacor. CATI CLADERA

Hasta ahora clavar la sombrilla en pleno mes de agosto en las playas de Benidorm, Gandía o Conil era misión imposible, pero la crisis del coronavirus nos hará ver imágenes insólitas este año. Una de las claves para contener la pandemia es el distanciamiento social, por lo que la saturación de las playas o chiringuitos a la que estamos acostumbrados no parece que vaya a repetirse este verano.

El Gobierno está planteando medidas que pasan por cerrar fronteras tanto de entrada como de salida para evitar los contagios importados, que los viajes se realicen en trenes y aviones al 30% de su capacidad o incluso establecer turnos para ir a la playa. Estas restricciones convertirán a los turistas en consumidores "más prudentes", señala Joan Miquel Gomis, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), que asegura estamos "muy lejos de una situación de normalidad" y, por tanto, la reactivación de la demanda "no tendrá el efecto rebote acelerado del que se habla".

La mejora de la pandemia llegará "a finales de verano", momento en el que algunos países europeos comenzarán a abrir fronteras: "Todo dependerá de la evolución del virus y de la posible política común europea", asegura Pablo Díaz, también profesor de la UOC. En su opinión, si las políticas no son coordinadas a nivel UE habrá un "retraso" en la apertura de las fronteras por la "desconfianza mutua" y las medidas desiguales que tome cada país. Se espera que las fronteras continentales sean "el último paso", una vez la situación europea esté normalizada.

El Gobierno ya ha reconocido que la recuperación de la actividad turística no será de golpe. La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, señaló este jueves que habrá "distintas etapas". Primero se recuperará el turismo nacional, definiendo "destinos seguros tanto en producto como en las personas que viajan", y después el internacional en una segunda fase. "Habrá que estudiar cómo interconectar con otros países porque la salida de la pandemia está siendo muy desigual", aseguró Maroto, que señaló que el Gobierno estará pendiente de cómo el resto de países determinarán sus medidas de seguridad para que los casi 84 millones de turistas extranjeros que visitaron España en 2019 puedan volver pronto.

Y es que el año pasado el sector turístico aportó el 15% del PIB nacional español, pero para 2020, en cambio, se prevén datos fatídicos: "El grado de reactivación turística dependerá de la flexibilización progresiva de las normas de control sanitario, que probablemente se irán implementando por áreas geográficas nacionales e internacionales", afirma Gomis. Después de haber batido récord por séptimo año consecutivo, las perspectivas para este año son mucho peores, con una pérdidas de ingresos que la patronal del sector, Exceltur, cifra en 55.000 millones de euros.

Rebaja de precios

Dado que los turistas nacionales serán más cautos en sus viajes y los extranjeros será difícil que lleguen a España, los expertos vaticinan que "no es previsible un aumento de precios", más bien al revés. Díaz afirma que los precios tendrán que bajar "para empezar a atraer la demanda". Más allá de la preocupación sobre el contagio, los expertos señalan a que se producirá una caída de la demanda porque miles de españoles han perdido su empleo o están en un Erte: "El nivel adquisitivo de las familias bajará por lo que no se puede establecer un incremento de precios" para compensar las pérdidas de los meses con ingresos cero, explican.

El precio que podría subir es el de los transportes por las restricciones de aforo. "Las compañías aéreas de bajo coste anteriores a la crisis no podrán mantener sus ofertas porque será insostenible desde el punto de vista económico", señala Díaz, que asegura que el turismo podría volver a un escenario similar al de los años 70, "cuando las familias se desplazaban en sus propios coches y mayormente a apartamentos veraniegos".

Playas con mamparas protectoras

El miedo al contagio y la necesidad de distanciamiento social ha llevado a la empresa italiana Nuovaneon a desarrollar una posible solución para poder ir a la playa este verano con seguridad: cubículos de plástico transparente que aíslen a los bañistas en cada tumbona.

Aunque el proyecto aún está en estudio, se trata de barras portátiles fabricadas con hierro o aluminio y pantallas de policarbonato o plexiglas que protegería a las personas de la tos y estornudos de los demás por el efecto mampara. La empresa aseguró en una entrevista a Efe que ya ha recibido solicitudes de varias cadenas hoteleras a la espera de las normativas oficiales que regulen el acceso a las playas.

El verano que toca: turismo de cercanía y sin visitantes extranjeros
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