jueves. 07.07.2022

Aunque la operación de la Guardia Civil, en colaboración con Europol, se llevó a cabo en julio de 2017, cuatro años antes, en 2013, fueron detectadas en Irlanda unas hamburguesas de vacuno que contenían carne de caballo. En la investigación se vieron afectadas empresas comercializadoras, fabricantes de productos congelados y restaurantes de comida rápida y se llegó a la conclusión de que detrás de su comercialización podría estar un ciudadano holandés muy conocido en el mundo de la carne de caballo, que en aquel momento estaba en paradero desconocido.

Aunque en algunos análisis se detectó fenilbutazona, al ser esta presencia muy leve, se descartó que pudiera ocasionar problemas de salud y la investigación se centró en el fraude alimentario. Este descubrimiento generó cierta alarma social en los países afectados al comprobar que no era un hecho puntual sino que casos similares se estaban dando en la mayoría de los Estados europeos.

En 2016, la Guardia Civil detectó indicios atípicos en el sector de la comercialización de la carne de caballo que llamaron la atención tanto de profesionales del sector como de los agentes del Seprona, lo que dio inicio a la operación “Gazel”. Los agentes comprobaron la existencia de una trama que adquiría caballos en malas condiciones, viejos o, simplemente, bajo la calificación de “No aptos para consumo” y los sacrificaba en dos mataderos concretos, Toreno y Astorga. Estos animales procedían de Portugal y de varios puntos del norte de España y eran distribuidos de diversas formas, aunque principalmente su carne era manipulada en una planta y desde allí enviada a Bélgica, el mayor exportador de carne de caballo de toda la Unión Europea.

En el transcurso de la investigación la Guardia Civil consiguió localizar al empresario holandés, relacionado en el año 2013 con el caso de las hamburguesas detectadas en Irlanda, en Calpe (Alicante), donde llevaba una vida discreta. Desde allí mantenía líneas de negocio que enlazaba con las actividades que ya controlaba en países del norte de Europa. Esta persona manejaba todo el complejo desde la sombra, interponiendo a sus hombres de confianza en cada uno de los territorios en los que estaba presente este entramado.

En el verano de 2016 se tuvo conocimiento de algunas actividades irregulares de esta trama. Este empresario había consolidado una relación con quien sería su hombre de confianza en toda la trama española, que le abriría vínculos con ganaderos, le procuraría las compras de animales a través de tratantes de diversas zonas, y gestionaría el sacrificio y posterior despiece poniendo a disposición del cabecilla el traslado de las piezas a Bélgica, y su posterior distribución a otros países. Este grupo criminal alteraba la identidad de los equinos sustituyendo sus microchips o falseando sus pasaportes, según explican fuentes de la Guardia Civil.

Los investigadores concluyeron que la parte española de la trama era una pequeña porción de una estructura extendida por toda Europa bajo el control del ciudadano holandés. Por ello, la Guardia Civil desplegó a más de 300 agentes del Cuerpo de distintas especialidades en 18 provincias y registró simultáneamente 29 ubicaciones. En total, una veintena de inspecciones que llevaron a la detención, en esa primera jornada, de más de 20 personas, ocho de las cuales ingresaron en prisión tras declarar ante la Jueza instructora. La detención del cabecilla de la trama fue realizada en Bélgica, en un servicio coordinado entre la Policía Federal de este país y la Guardia Civil. Además fueron realizadas actuaciones en Francia, Portugal, Bélgica, Italia, Rumania, y en diferentes grados en Suiza y Reino Unido. En total, se practicaron 65 detenciones. En esta fase de explotación de la operación tres componentes de Europol estuvieron presentes en los operativos desarrollados en Alicante y en la provincia de León. Como resultado de todos los operativos se bloquearon también diversas cuentas bancarias y bienes inmobiliarios, así como cinco vehículos de alta gama de reciente adquisición.

A raíz de estas investigaciones en las que aparecían referencias a conexiones con otros países, la Guardia Civil solicitó a Europol que participase en dicha operación. Este organismo trabajó activamente en las investigaciones en cada uno de los países afectados, de coordinación de servicios, y de convocatoria y gestión de las reuniones multilaterales celebradas en su sede en La Haya, donde se analizaban de los datos que se iban obteniendo y orientando en las coincidencias que afectaban a los diferentes países afectados.

Durante los registros se procedió a la toma de muestras de las canales existentes en los mataderos, así como de la carne ya transformada en la planta de Toledo. Los datos permitieron confirmar que el destino de estas carnes se situaba siempre fuera de España. Los resultados analíticos fueron aportados por los laboratorios oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, (Subdirección General de Control y Laboratorios Agroalimentarios), y de la Subdirección General de Coordinación de Alertas y Programación del Control Oficial de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

Así empezó la operación
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