martes 24/5/22
Violencia de género

El auxilio del Consejo empuja a 31 mujeres maltratadas a contarlo

En solo cuatro meses, la psicóloga encargada de la asistencia ha realizado 84 sesiones, algunas con víctimas de más de una violencia
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El Consejo Comarcal del Bierzo puso en marcha, por primera vez el pasado mes de diciembre, un servicio gratuito, totalmente anónimo e itinerante de asistencia a víctimas de violencia de género creado especialmente para acercar los recursos a las mujeres residentes en el medio rural que se vieran limitadas o coartadas por su lugar de residencia.

Plenamente operativo desde enero de este año, ha dado cobertura a 31 mujeres en cuatro meses, 28 de manera presencial y tres por vía telefónica. La psicóloga que se encarga de estos casos ha realizado 84 sesiones entre enero y abril o, lo que es lo mismo, una media de más de cinco sesiones semanales.

Anónimo e itinerante

Quien llama pidiendo ayuda no tiene ni que decir su nombre y puede ser vista en su localidad

El número es elevado. «Que 31 mujeres hayan sido capaces de dar un paso al frente en los cuatro meses que lleva operativo este programa es muy importante y nos permite hacernos una idea de lo que hay detrás», explicó la coordinadora del Servicio de Igualdad del Consejo Comarcal, Dolores Haro. La mayoría de las víctimas tienen entre 40 y 50 años, son españolas con formación de diferente nivel y han cortado ya el vínculo sentimental y la convivencia con su maltratador. En algún caso, incluso, este ha fallecido pero las secuelas psicológicas de la mujer son tan profundas que busca ayuda ante la imposibilidad de rehacer su vida.

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24 de las 31 víctimas que han recurrido al servicio de asistencia comarcal lo han hecho por un problema de violencia de género específica, pero en el resto de los casos, ese maltrato por parte de su pareja o expareja sentimental se acompaña de otro tipo de violencia: doméstica (por otro miembro de la familia), sexual o vicaria. Se dan, incluso, casos de «mujeres prostituidas que sufrieron maltrato por parte de su padre y han sido maltratadas también por su marido», apuntó Haro. Un infierno del que buscan escapar aunque en ocasiones no han tomado consciencia del nivel de violencia en el que han vivido, porque esa forma de vida es lo único que conocen.

«Llamar por teléfono es un paso muy importante, pero muchas de ellas no son conscientes del todo de la situación que viven. Por eso, la primera acción de la psicóloga es hacerles ver por qué son víctimas de violencia de género. Después, se les informa de las herramientas y recursos de los que disponen», explicó Dolores Haro.

Son varias las vías por las que estas mujeres acaban accediendo al servicio de asistencia del Consejo. «La red funciona muy bien», celebró la técnica de la institución comarcal. Las hay que toman la iniciativa de llamar ellas directamente por teléfono para pedir ayuda, también quienes son derivadas desde los centros de acción social (Ceas) o por el personal de enfermería de los centros de salud o consultorios médicos. Hay quien accede a través del servicio de orientación laboral del propio Consejo Comarcal y quien lo hace por mediación de algún abogado o de la Asociación Mujeres Progresistas. Todos funcionan como un engranaje perfectamente sincronizado con un fin fundamental: proteger a las mujeres que son víctimas o existe sospecha de que sufren violencia de género.

Un contexto seguro

Aunque el servicio de asistencia a mujeres que han sufrido o sufren malos tratos se creó con vocación itinerante para que ellas no se tengan que desplazar —las sesiones se hacen en lugares anónimos dentro de sus poblaciones— la gran mayoría de las víctimas que viven en el medio rural prefieren trasladarse hasta Ponferrada para reunirse con la psicóloga. De hecho, solo en dos de los casos la profesional se desplaza fuera de la capital berciana para realizar las sesiones. «Saliendo de su contexto se sienten más seguras, al igual que la mayoría contactan con nosotros una vez que se ha terminado la relación y/o cesado la convivencia con su maltratador. Es entonces cuando se sienten preparadas para dar el paso», aseguró la coordinadora de Igualdad del Consejo Comarcal.

Según los datos recogidos de las usuarias del servicio, la mayoría no están laboralmente activas. Principalmente, son desempleadas, pero también están jubiladas o en situación de baja laboral. Solo nueve trabajan. La mitad viven en Ponferrada y el cincuenta por ciento restante, en alguna de las poblaciones del medio rural berciano. Las tres que han accedido al servicio de manera telefónica lo han hecho así porque, aún siendo del Bierzo, viven fuera de la comarca, explicó Haro. Ella misma incidió en que la atención que se ofrece es completamente anónima. De hecho, quien llama ni siquiera tiene que decir su nombre, puede emplear un apodo. El contacto puede ser, incluso, a través de Whatsapp.

«Este es un servicio que se necesitaba muchísimo», subrayó Dolores Haro, más que satisfecha porque el presupuesto del Consejo Comarcal para 2022, aprobado el viernes, ha elevado hasta los 17.100 euros la partida destinada a la financiación tanto de este programa de asistencia a víctimas de violencia de género, como al programa ‘Amanecer en Empleo’ que se desarrolla en colaboración con Cáritas para ayudar a mujeres que se encuentra en un contexto de prostitución a salir de él. «Venimos de 9.000 euros en 2021», recordó.

Ambos servicios forman parte del Plan de Igualdad de la institución comarcal aprobó en 2020 y la vocación es seguir creciendo en este área. De hecho, ya se está trabajando para conseguir más financiación que permita ampliar y complementar los programas ya en marcha, a través de una subvención del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).

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