sábado. 03.12.2022
Memoria histórica

Nueve adoquines dorados devuelven a casa a los bercianos asesinados en campos nazis

Los ‘stolpersteins’ de Ponferrada extienden el monumento más grande de Europa

 

bercianos
En la plaza del Ayuntamiento de la capital berciana se han colocado nueve adoquines dorados, ANA F. BARREDO

En diciembre de 1992, el artista alemán Gunter Demnig colocó en el suelo de la plaza del Ayuntamiento de Colonia el primer stolperstein o piedra de tropiezo con la memoria para recordar a las víctimas del nazismo. 29 años y 41 días después, hay en Europa —y uno en Buenos Aires— más de 90.000 adoquines dorados y nueve están desde ayer en Ponferrada. Es uno por cada uno de los republicanos bercianos identificados que fueron deportados y asesinados por los nacionalsocialistas en campos de exterminio a comienzos de la década de 1940. Murieron lejos de casa y de sus familias y ayer pudieron volver, aunque fuera simbólicamente.

Los nueve stolpersteins de Antonio Abella Barredo, Manuel Crespo López, Ceferino García Alfonso, Elpidio González González, Agustín Ovalle Ovalle, José Pérez Canedo, Eduardo Samprón Cereijo, José Antonio Calvete Fernández y Rafael Rivera Blanco ya ocupan el lugar que merecen en la memoria del Bierzo, aunque su ubicación física sea la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada. Son los primeros. «Se ha ido conociendo algún caso más e iremos organizando el merecido reconocimiento a los que han aparecido y a los que puedan aparecer en el futuro», firmó el alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón, minutos antes del inicio de un emotivo acto en el que varios estudiantes dieron voz a la biografía de cada uno de los represaliados después de colocar el adoquín dorado en su lugar. 

Un triángulo invertido fue el símbolo que utilizaron los nazis para marcar a los presos de los campos de concentración y un triángulo dibujado con tiza blanca en el suelo enmarcó, ayer, el nuevo espacio de la memoria de Ponferrada. De fondo, música en directo, claveles, velas y la emoción contenida de los presentes, sobre todo de los familiares que participaron en el acto organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). 

Tal vez, por separado puedan parecer poco, pero los adoquines de Ponferrada ya forman parte del que es el monumento más grande de Europa. «Están aquí porque, desgraciadamente, hubo bercianos que empezaron el mes de julio del 36 haciendo sus vidas con sus familias y acabaron en los años 40 a cientos de kilómetros en un campo nazi, deportados por luchar contra el fascismo», dijo el presidente de ARMH, Emilio
Silva.

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