domingo. 26.06.2022

El Castro fue uno de los emblemas de los 42 viaductos de Piedrafita

El tramo de la A-6 entre el Bierzo y Galicia costó 481 ME del año 2000 para ahorrar 20 minutos

El viaducto del Castro, en la A-6, forma parte de una de las grandes obras viarias hechas en España en las tres últimas décadas, la construcción de la autovía para salvar el puerto de Piedrafita, entre el Bierzo y Galicia.

Fue el último tramo en ponerse en circulación en la denominada Autovía del Noroeste, entre Madrid y La Coruña. Las obras aprovecharon casi su totalidad la ruta secular del Camino de Santiago en su tramo conocido como «Puerta a Santiago», que atraviesa el macizo Galaico-Leonés, desde Villafranca del Bierzo, en la provincia de León, hasta Becerreá, en Lugo. Todo para salvar el puerto que da nombre a esta frontera natural entre la comarca y la comunidad vecina, situado a 1.104 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Los datos de la movilización de medios técnicos asustan aún hoy: 10 enlaces, 42 viaductos, 7 túneles dobles, 5 pasos superiores y 224 pasos inferiores fueron necesarios para abrir la nueva autovía.

Por el valle berciano, aún se pueden apreciar los tres pasos que han protagonizado la historia de las carreteras bercianas y gallegas. La ‘abuela’ como se conoce a la carretera más antigua que pasaba por el medio de los pueblos del recorrido; la N-VI, que mejoró las comunicaciones de forma clara, y la A-6, que se abrió paso con el inicio del siglo XXI.

En total, para esta última infraestructuras, se construyeron aproximadamente 100.000 metros cuadrados de muros de diversa tipología y es indicativo también de la escala de la obra el movimiento de tierras realizado: 24 millones de metros cúbicos de excavación en desmonte, con alturas de talud de más de 120 metros y 15 millones de metros cúbicos de terraplén y rellenos.

Historias con historia
El viaducto del Castro recogió su nombre del último pueblo del Bierzo antes de Piedrafita

El coste total de la obra ascendió a 481 millones de euros de la época, que fueron cofinanciados en parte con Fondos Feder de la Unión Europea. Todo para ahorrar en tiempo real unos 20 minutos gracias a la reducción del viaje —60 kilómetros por la antigua N-VI y 53,5 por la A-6—.

La sección tipo está compuesta por dos calzadas de 7 metros de ancho cada una y una mediana de 11 metros, que se amplía a tres carriles en varias zonas, siempre con una pendiente máxima del 5%.

Hito de la ingeniería
En la subida a Piedrafita aún se pueden ver tres carreteras: la ‘abuela’ por los pueblos, la N-VI y la A-6

El viaducto del Castro formó parte de esa infraestructura y recogió su nombre del último pueblo del Bierzo antes de Piedrafita. Su longitud varía. Tiene 585 metros en dirección Galicia —donde se han producido los dos derrumbes— y 315 en sentido Madrid. Cada tablero mide 13,20 metros de ancho y fueron dovelas prefabricadas. El montaje vano a vano se hizo con cimbra autolanzable. En total, en sentido Madrid tiene 10 vanos y en sentido La Coruña 13 vanos, estos últimos de 45 metros. Las pilas que los sujetan varían de altura para asentarse sobre el terreno. La más alta mide 45 metros.

Para la construcción de la autovía A-6 en esta zona fronteriza, emblema de la Ingeniería española, se aprovechó el lado oriental del llamado Manto de Mondoñedo hasta los terrenos sedimentarios metamorfizados del Valcarce en los que predominan «los cabalgamientos por esfuerzos tectónicos», señalaba un informe oficial del Ministerio, entonces denominado de Fomento.

«Las litologías predominantes son areniscas cuarcíticas y pizarras arenosas», decía el mismo resumen de la obra.

El Castro fue uno de los emblemas de los 42 viaductos de Piedrafita
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