jueves. 30.06.2022
CURIOSA coincidencia, la compañía de teatro Conde Gatón se creó en el año 1967, año en que este periodista vio también la luz. Caminando hacia sus cuatro décadas de existencia el Conde Gatón no ha perdido un ápice de su raíz fundacional: «un lugar de encuentro e investigación teatral, y como objetivo primordial, la difusión y la creación de espectáculos teatrales, conectados con otras formas de manifestación cultural y artística». Esta labor de 38 años se ha visto materializada en la friolera de 50 espectáculos. Ahí es nada. Vivimos un boom ficticio del teatro en el Bierzo y en la provincia de León. Villafranca del Bierzo cuenta con un coqueto y excelente teatro a pleno rendimiento a pesar de estar ubicado en una localidad más histórica que real en cuestiones de pujanza cultural; Bembibre ha recuperado, aunque no acaba de introducir en el circuito ultraprovincial su remozado recinto; Astorga acaba de comprar el mítico Gullón donde no sólo Machín o Sara Montiel arrasaron en los años 50 y 60; La Bañeza remata también su teatrillo de pueblo con aspiraciones de urbe... En fin, una cosa está clara, la infraestructura parece renacer, no perderse. ¿Pero y las compañías? ¿Las representaciones? ¿Los actores? En el Bierzo llevamos 38 años de ventaja con respecto al resto de la provincia gracias al Conde Gatón y sus producciones Teatro de Medianoche S.L. Sí, vale, no son profesionales. Sí, vale, no siempre aciertan en sus obras escogidas para adaptarlas... Pero por favor, es un lujo que sólo Ponferrada se puede permitir gracias al desinterés de un grupo de personas capitaneadas por Ovidio Lucio Blanco. Ahí están las representaciones del Señor de Bembibre en el Castillo, ya míticas y toda una referencia regional. La soberbia adaptación de la vida de Lorca en «Así que pasen cien años», la de Gil y Carrasco con sus «Nocturnos con nieblas», las «Peregrinas historias jacobeas», etc. Tenemos una gran suerte de contar con un Teatro Bergidum por donde de vez en cuando desfilan artistas de talla nacional, por donde nuevos valores y viejas compañías dan lo mejor de sí en busca del éxito y la vida en cada representación. Pero deberíamos reconocer que también tenemos fortuna de contar con una nutrida cantera local que está ahí siempre que se la necesita; en fechas claves, en los veranos, en los inviernos y para cuando queramos. Perfecto el Conde Gatón no es, pero mejor con tan poca ayuda tampoco se le puede pedir más. Tan sólo darles las gracias.

Conde Gatón, puro teatro
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