domingo 29/11/20

La defensa del ganadero considera que la investigación le descarta como autor

Se le ha sometido a «la pena del banquillo», sin pruebas, sin testigos y sin indicios, «más allá de meras conjeturas». Son los argumentos que expone la defensa del ganadero de Bouzas encausado por el juez como supuesto autor del incendio de La Tebaida para recurrir el auto que el pasado 20 de abril decretaba la continuación del proceso judicial.

El recurso de reforma y apelación contra el auto judicial al que ha tenido acceso este periódico comienza recordando que la investigación (ha sufrido dos archivos y dos reaperturas) se ha prolongado durante tres años y entiende que «a pesar de la extensa instrucción no existe ni un solo dato objetivo más allá de una hipotética motivación económica (inexistente)» que justifique la continuidad del proceso, algo que supone, afirma la letrada, «la imposición de una pena de banquillo» para su cliente.

Y recalca que no hay testigos, ni indicios de que estuviera en la zona del incendio. Y tampoco la posición del teléfono móvil sería determinante. Con argumentos similares a los del fiscal, que también ha pedido el archivo de la causa, la defensa del ganadero entiende que los supuestos indicios contra su defendido son en realidad indicios que le descartan como autor del incendio y los testimonios recogidos en realidad le exculparían; desde la pedánea de Bouzas -«sospechosos hay muchos, pudo ser cualquiera», declaró en un momento- a otros ganaderos y vecinos, incluso los agentes medioambientales. Solo reconoce el testimonio discordante de un agente de la Patrulla Verde de la Polícia Municipal de Ponferrada que aseguró, «sin sustento probatorio», que la familia del ganadero «mangonea todo lo que se hace en el pueblo».

La letrada extiende dudas sobre la autoría del incendio hacia los turistas que visitan la Tebaida y hacen senderismo o a la caza del jabalí, que llevaría a algunos cazadores a «crear claros de montes libres de vegetación» para disparar mejor.

Respecto a la regeneración de pastos atribuida como causa del incendio en la investigación, la defensa, como ya hizo el fiscal, asegura que el ganadero «es el mayor damnificado» por el fuego porque no puede pastar en zona quemada en cinco años y recibe multas si las vacas «se el escapan», porque es difícil controlar a 85 bovinos. También niega que tenga necesidad de pastos porque dispone de 3.000 hectáreas, «monte de sobra para sus animales», que en este caso no serían demasiados. Y en la zona habría tres ganaderos autorizados a pastorear.

La defensa del ganadero considera que la investigación le descarta como autor