domingo 22/5/22

El cáliz y la patena, igual que la Cruz de Peñalba que se conserva en el Museo de León, proceden del desaparecido monasterio de Santiago de Peñalba, fundado entre los años 909 y 920, del que sólo sigue en pie la iglesia de arquitectura mozárabe de esta emblemática localidad berciana. Según los historiadores, el cáliz y la patena fueron hechos en el siglo XII por encargo del abad Pelayo (abad Pelayo Fernández), como así conta en una inscripción que tiene en su base con forma cónica: «Me hizo el abad Pelayo en honor de Santiago Apóstol».

En el medio del cáliz se sitúa también un motivo ornamental redondeado con formas vegetales y, destacando sobre él, las figuras del Tetramorfos en representación de los símbolos de los cuatro evangelistas.

La patena es también de gran importancia. En el interior están grabados ocho pétalos semicirculares en forma de círculo y dentro de este está grabado, muy finamente, el Cordero y la Cruz, también con una inscripción.

«Por encargo del abad Pelayo»
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