viernes 17.01.2020
Restauración

La Encina cumple una fase más para hacer visitable la ‘Giralda del Bierzo’

Las obras de este año en la escalera se han centrado en la limpieza de las fábricas de piedra
Al fondo, la Basílica de la Encina. ANA F. BARREDO
Al fondo, la Basílica de la Encina. ANA F. BARREDO

Antolín de Cela se congratula de que haya concluido la tercera fase en la restauración y rehabilitación de la torre de la Basílica de la Encina. «A simple vista puede parecer que se trata de una disculpa para invertir recursos de manera casual y ociosa pero nada más lejos de la realidad. Se pretende mantener y dignificar la torre más alta de la ciudad de Ponferrada desde cuyo campanil se pueden contemplar las montañas, los valles y los horizontes más bellos del Bierzo. Ha cumplido ya más de cinco siglos de edad y durante este tiempo se encuentra sin llevar a cabo en ella por dentro ninguna obra de mantenimiento, limpieza y reparación». Y todo, afirma el rector de este emblema berciano, por «el deseo de hacerla practicable, exhibir allí algunos objetos de interés etnológico y permitir visitar algunos espacios como las bóvedas del templo».


«Esta obra —añade—, como todas las grandes reparaciones llevadas a cabo en los grandes templos y catedrales se hace larga y costosa y como las posibilidades económicas son más que limitadas se han dividido en fases que a veces cansan a los que miran y contemplan el inicio de «una fase más». Pero estos proyectos son los que contemplan el desarrollo del Plan Director de Restauración de la Basílica».

 

En el año 2015, explica, se realizaron una serie de obras de apertura de huecos en las fábricas permitiendo reorganizar los accesos en el interior de la Torre y la zona «bajo-cubierta» que permitan facilitar el mantenimiento de la edificación. Un año después, se realizaron unidades de consolidación de las fábricas, y se ampliaron las pasarelas que permitirán un adecuado mantenimiento de la cubierta en las zonas de la Torre y se completó la ejecutada en 2015 resolviendo los puntos conflictivos y de difícil acceso al «bajo-cubierta» y que no permitían un adecuado mantenimiento de la cubierta y trasdós de las bóvedas en el futuro.

 

En 2017 se inician las obras propiamente de acceso en la Torre, eliminando el tramo de escalera que unían el Museo, el Coro y el primer nivel de la Torre restaurando el forjado de llegada de la escalera. 2018 fue el año de las actuaciones en la escalera con el primer tramo que une la Sacristía Mayor con el cuerpo primero mediante una escalera de caracol formada con caja perimetral de apoyo de los peldaños de madera de castaño ejecutada en chapa de acero. Se realizó el primer tramo de las escaleras de caracol y el tubo estructural de acero laminado de diámetro de 100 milímetros.

 

Y así, Antolín de Cela llega a 2019. Este año se ha rehabilitado la zona de llegada de la escalera, actuando sobre las fábricas de piedra y eliminando algunas grietas importantes, eliminado el cemento del revestimiento interior y actuando sobre el cableado existente intentando integrarlo en el conjunto al mismo tiempo que se dota de iluminación a la escalera y a la zona de llegada.

 

«Como ya he dicho las obras que se realizan se van adaptando poco a poco al presupuesto existente tanto en las posibilidades de la propia Basílica cuanto en las ayudas que se reciben del Instituto Leonés de Cultura por ambas partes siempre desiguales y menguantes», explica el rector de la basílica ponferradina en un largo escrito.

 

«La tercera fase que este año se ha concluido asciende a la cantidad de trece mil trescientos diez euros de los cuales tres mil trescientos diez ha puesto la Parroquia y el resto, unos diez mil euros han correspondido a una subvención de la Diputación de León a través del Instituto Leonés de Cultura, de la cuenta de las fábricas de las Catedrales, a quien agradecemos su generosidad, pues si bien es humilde, permiten y animan cada año ir afrontando reparaciones puntuales que de no llevarse a cabo redundarían en mayores males. Muchas gracias», dice el sacerdote.

 

Del escrito queda también una frase: «A la vez que se adecuan para darles ese nuevo servicio se reparan y renuevan evitando la ruina segura de sus fábricas». Y es que las obras siempre son necesarias. «Este es un templo que permanece abierto a las visitas de los fieles, peregrinos y turistas sin cobrar visita alguna y sin interrupción temporal durante más de 12 horas. Y su torre, «la Giralda del Bierzo», identifica como nadie el sentir de nuestra tierra», concluye.

La Encina cumple una fase más para hacer visitable la ‘Giralda del Bierzo’