sábado 22/1/22
jornadas del wólfram

Una historia de espías, nazis y mucho dinero

La Uned abrió ayer el ciclo de conferencias sobre el mineral que lo cambió todo en los años 40, dejando dinero donde no había más que miseria.
El historiador Isidro García Tato. L. DE LA MATA
El historiador Isidro García Tato. L. DE LA MATA

maría carro | ponferrada

La extracción del wolframio en el Bierzo y la vecina Galicia da para muchas novelas donde los ingredientes principales son el espionaje, el estraperlo, los nazis y el afán imperioso por ganar dinero en territorios en los que la Guerra Civil y la miseria habían dibujado con crudeza la sonrisa perniciosa del hambre.

De leyendas, mitos y realidades históricas se habló ayer en el centro asociado de la Uned de Ponferrada, en la que fue la primera velada de las jornadas ‘El wólfram en el noroeste ibérico’, organizadas para repasar la historia de este mineral y el valor patrimonial de los recursos a él ligados.

Uno de los conferenciantes del día fue el historiador y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic) Isidro García Tato. Él habló de las minas de wólfram de Valborrás de Casaio (Orense) y también rozó el Bierzo en algunas de sus apreciaciones. Así, recordó como una central térmica construida por los alemanes en el año 1943 en Sobradelo para suministrar electricidad a las minas de Valborrás terminó sirviendo a Cementos Cosmos, una vez que los nazis capitularon en 1945.

En el repaso que García Tato hizo de la historia de las minas de wolframio orensanas, no faltó el uso que se hizo de ellas, entre noviembre de 1942 y julio de 1944, como destacamento penal en el que estuvieron presas más de 400 personas. Un intento de fuga de algunas de ellas y el temor a un amotinamiento pusieron fin a su historia como tal y 33 de esos presos acabaron en Ponferrada, «probablemente en la MSP», explicó el historiador.

Para García Tato, el wólfram fue «una bendición de Dios» tanto en Galicia como en el Bierzo. «Aportó de todo en unos tiempos de hambre», dijo, sin pasar por algo que la gloria para quienes extraían el mineral, contrarrestaba con la desolación de aquellos que sufrían sus consecuencias. «El wólfram se utilizaba para el endurecimiento del acero de tanques y proyectiles. Por lo tanto, quitaba el hambre en amplias zonas de Valdeorras y el Bierzo, para producir miseria en todo el mundo», dijo, sin querer entrar a valorar todas las leyendas de espionaje que rodean a la explotación del mineral y que, a su entender, son sólo eso.

Por su parte, el investigador Antonio Luis Marqués, sí ahondó en su ponencia en que «el descubrimiento del wólfram está muy vinculado a un proyecto de espionaje para conocer cómo los ingleses fabricaban los cañones», por ejemplo.

Una historia de espías, nazis y mucho dinero
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