jueves 27/1/22
                      Estado en el que vivía el hombre que pidió ayuda a este periódico para salir de allí, en un jardín público del centro de Ponferrada. M.F.
Estado en el que vivía el hombre que pidió ayuda a este periódico para salir de allí, en un jardín público del centro de Ponferrada. M.F.

Dice la Real Academia de la Lengua que reinsertarse es «hacer que se adapte a la vida social una persona que ha vivido separada de ella, proporcionándole los medios necesarios para que no le resulte difícil». Francisco Javier C. M., el hombre de 62 años que vivía debajo de un árbol, cubierto por cartones y plásticos en un jardín público de Ponferrada, situado entre la estación de autobuses y una gasolinera, se encuentra ya viviendo en un piso alquilado.

Desde el pasado 6 de agosto y hasta ahora ha vivido en una pensión del centro de la ciudad, pagada con el dinero aportado por el altruismo de un empresario, que ha preferido y solicitado al periodista mantener en todo momento su anonimato.

Ayer 6 de diciembre —festividad de la Constitución, que fue escrita y votada para garantizar los derechos de toda la ciudadanía— se cumplían 4 meses desde que Francisco Javier abandonó su vida de miseria debajo de un árbol, después de solicitar a este periódico ayuda para salir de allí.

Ayuda a un ser humano
El dinero de un empresario que pide su anonimato permitió, con Cáritas y Acción Social, la solución

Cuatro meses después
El afectado vivía desde el 6 de agosto en una pensión pagada y ahora pasa a un piso alquilado

Su historia fue hecha pública por Diario de León el 1 de agosto, y el hecho de señalar la situación generó reacciones airadas de enfado desde el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Ponferrada que dirige la concejala de Podemos, Lorena González, quien llegó a decir públicamente que era uno de los casos más «asquerosos» a los que se había enfrentado por la información. Y también de su alcalde, el socialista Olegario Ramón, que llegó a plantear la necesidad de que intervinieran las asociaciones de la prensa contra el periodista, tras dar a conocer este caso.

Pasados cuatro meses de aquello, Francisco Javier se encuentra ya viviendo en un piso alquilado, tutelado por la entidad benéfica cristiana Cáritas. Comienza una nueva vida, de manera independiente a la hora de elaborar la comida y encargarse de su día a día. Para ayudarle en las necesidades seguirá contando con el apoyo de Cáritas y las trabajadoras sociales del Ayuntamiento.

Para llegar a ese piso alquilado hay detrás un gran trabajo previo de semanas y meses por parte del personal profesional de los servicios sociales de Ponferrada, así como de Cáritas. Los dos, con su dedicación, han buscado soluciones al caso de una persona con problemas importantes, que pedía ayuda y que fue puesta en duda por el equipo político.

‘El hombre del árbol’ se reinserta y pasa a vivir en un piso alquilado